Mario Marcel, ex ministro de Finanzas bajo el presidente Gabriel Boric, ha reflexionado un año después de su renuncia anticipada el 21 de agosto de 2025, sin expresar ningún arrepentimiento por su tiempo en el gobierno. Su reciente libro, La montaña rusa: Crónica de una crisis y cómo se superó (2019202024), que ahora está en su segunda edición, sirve como una cuenta personal y un análisis más amplio de los desafíos económicos de Chile durante este período. El libro fue lanzado solo semanas antes de la finalización de la tan esperada mega reforma, que había estado sujeta a numerosos obstáculos legales, incluidos los vetos presidenciales y la revisión constitucional por el Tribunal Constitucional (TC).
Marcel trabaja actualmente como consultor principalmente fuera de Chile, citando preocupaciones sobre la especulación que rodea su contratación dentro del país. También está involucrado en roles académicos, incluida la membresía en el Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI) y la Junta Académica del Programa de Maestría en Políticas Públicas de la Universidad de Chile.
Cuando se le preguntó si sacrificó su reputación profesional y su capital técnico al participar en el gobierno de Boric, Marcel respondió que creía que el capital debería ser utilizado en lugar de acaparado indefinidamente.
Argumentó que las disputas políticas a menudo nublan las evaluaciones objetivas del rendimiento económico, y que la verdadera medida del éxito radica en resultados medibles como el control de la inflación y la estabilidad fiscal. Las contribuciones de Marcel fueron particularmente evidentes en sus esfuerzos por frenar el "populista de choque", un término que utiliza para describir los disturbios sociales y los cambios de política que caracterizaron los últimos años de la presidencia de Boric.
A pesar de las críticas de parte de la oposición, Marcel sostiene que sus acciones ayudaron a restaurar la confianza en la economía y sentaron las bases para el desarrollo futuro. Mientras tanto, el gobierno actual liderado por el presidente José Antonio Kast sigue enfrentando escrutinio.
El fallo subraya las crecientes tensiones entre las ramas ejecutiva y legislativa, con la oposición argumentando que las políticas del gobierno corren el riesgo de socavar los principios democráticos y las salvaguardias ambientales. La administración de Kast ha luchado con la cohesión interna y la confianza pública. Los últimos meses han visto frecuentes renuncias entre ministros y secretarios, lo que genera preocupaciones sobre la efectividad de la gobernanza. Los críticos argumentan que el enfoque del gobierno para la seguridad y las reformas económicas no ha abordado las frustraciones sociales profundamente arraigadas, lo que ha aumentado el pesimismo entre los ciudadanos.
A pesar del apoyo inicial, las calificaciones de aprobación de Kast. siguen siendo bajas, y muchos ven su mandato como una reacción al descontento generalizado en lugar de un cambio genuino hacia un cambio significativo. A medida que la megarreforma se acerca a convertirse en ley, el panorama político sigue siendo volátil. Las figuras de la oposición continúan desafiando la agenda del gobierno, mientras que el partido gobernante enfrenta una creciente presión para lograr resultados tangibles. Con Marcel reflexionando sobre los logros pasados y la administración actual lidiando con nuevos desafíos, el camino a seguir para Chile sigue siendo incierto.
Los próximos meses probablemente determinarán si la nación puede navegar estas complejas aguas políticas y económicas con mayor claridad y estabilidad.
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