El terremoto que azotó a Colombia el lunes ha dejado a las familias conmocionadas, con muchas que aún viven bajo la sombra de su devastación. m. Se habían estado preparando para el día en que el suelo comenzó a temblar violentamente. "Sabíamos exactamente qué hacer", dice, recordando que habían participado en ejercicios anuales para los terremotos, que son comunes en esta región. Ella y su esposo bajaron las escaleras, que se sintieron como una eternidad, mientras que su perro permaneció a salvo cerca. A pesar del caos, pudieron escapar ilesos. En Pereira, otra ciudad muy afectada por el desastre, Cristian, un padre de La Plata, fue sorprendido.
Cuando el terremoto comenzó, estaba dormido y su esposa ya había enviado a sus hijos a la escuela. La alarma de su teléfono lo alertó, lo que los llevó a huir hacia un espacio abierto. "No sabía qué hacer", admite. Su hija, sin embargo, fue encontrada más tarde cubierta de polvo, después de haber sobrevivido al colapso de parte del edificio escolar. Hoy, Cristian describe cómo su familia vive con miedo, con su hija todavía durmiendo con zapatos puestos e insistiendo en que duerman cerca de la puerta principal. "Tiene miedo", dice, y agrega que el trauma psicológico les ha afectado a todos. Mientras tanto, en la capital de Raldaisar, la situación sigue siendo grave.
Los edificios se han derrumbado y el aeropuerto está fuera de servicio. Las autoridades locales han declarado el estado de emergencia, advirtiendo que más de 100 edificios corren el riesgo de un mayor derrumbe. El número de muertos sigue aumentando, con más de 169 muertes confirmadas y más de 900 heridos. El gobierno ha activado los protocolos nacionales de emergencia, lo que permite el rápido despliegue de recursos a las áreas más afectadas. La leyenda del fútbol James Rodríguez, capitán del equipo nacional colombiano, se dirigió a las redes sociales para expresar su dolor y solidaridad. "La situación es devastadora y triste", escribió.
En su mensaje, Arias, de Chocó, una de las regiones más afectadas, compartió mensajes de esperanza y alentó a la gente a buscar consuelo en la fe. Incluso ofreció proporcionar un avión para los esfuerzos de ayuda, mostrando el alcance de la respuesta de la comunidad.
En Buenos Aires, la actriz Catherine Fulop organizó un evento de solidaridad conocido como Arepazo Solidario para recaudar fondos para las víctimas de los recientes terremotos en Venezuela. La iniciativa, celebrada en Palermo, vio a cientos de personas reunirse para comprar arepas, pasteles de maíz venezolanos tradicionales llenos de diversos ingredientes. Más de 400 arepas se vendieron, recaudando casi siete millones de pesos para organizaciones como Cocinando por Venezuela, que distribuye alimentos a las comunidades afectadas. Fulop, junto con chefs e influencers, trabajó incansablemente durante todo el evento, enfatizando el poder de la acción colectiva. El esfuerzo destacó la respuesta humanitaria en curso a la crisis, incluso más allá de las fronteras de Colombia.
A medida que pasan los días, los supervivientes continúan lidiando con las cicatrices físicas y emocionales. Mientras algunos han logrado reconstruir partes de sus vidas, otros siguen atrapados en ciclos de ansiedad e incertidumbre. El terremoto no solo ha sacudido la tierra, sino también los corazones de quienes lo vivieron. Por ahora, el foco sigue siendo la recuperación, la resiliencia y el espíritu inquebrantable de las comunidades que se esfuerzan por sanar.
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