El 1 de agosto de 2026, Venezuela lanzó su octavo proceso de negociación desde el surgimiento del movimiento chavista hace 27 años. Esta vez, sin embargo, no hay un mediador internacional, a diferencia de las conversaciones anteriores como las mediadas por Noruega antes de las disputadas elecciones presidenciales de 2024.
Desde entonces, Washington ha ejercido influencia sobre el gobierno venezolano, particularmente controlando la producción de petróleo, mientras que un doble terremoto en junio sumó más de 5.500 muertes y dejó a casi 18.000 personas sin hogar. La delegación de la oposición está liderada por Dinorah Figuera, cirujana y miembro del partido opositor Primero Justicia, que ha estado en Madrid desde 2023.
Hoy en día, Figuera lidera un cuerpo sin autoridad territorial o poder real dentro de Venezuela, aunque las naciones occidentales aún lo reconocen como el último parlamento legítimamente elegido. Este reconocimiento le da a su grupo la posición legal sobre los activos de Venezuela en el extranjero, como la compañía petrolera Citgo y el oro en el Banco de Inglaterra, que han sido congelados debido a un litigio en curso administrado por la asamblea.
En Venezuela, hay al menos tres grupos de oposición distintos: el más grande, centrado en María Corina Machado, quien ganó las primarias de 2023 pero fue descalificada y se postuló como candidata Edmundo González en 2024; la oposición institucional representada por la Asamblea Nacional de 2015; y las facciones moderadas que han negociado con los chavistas o participaron en las elecciones, como Un Nuevo Tiempo y Avanzada Progresista.
Cuando se le preguntó directamente, Rubio reconoció que Machado podría asistir a las negociaciones, aunque lo expresó condicionalmente. Un representante de la delegación chavista negó cualquier imposición por parte de los Estados Unidos en la agenda, afirmando que tienen la intención de hablar con todos los grupos de oposición. El analista político Ángel Álvarez describió el proceso como impuesto en lugar de facilitado por los Estados Unidos, señalando que Washington decide cuándo, dónde, quién y en qué temas se producen las negociaciones. Comparó la situación con Vietnam del Sur durante la guerra, donde las figuras militares y políticas estadounidenses dictaron las decisiones tomadas por un gobierno corrupto.
Desde el 3 de enero, ha quedado claro que Washington está dispuesto a usar la fuerza contra aquellos que no cumplan con sus demandas. La selección de la Asamblea Nacional de 2015 no es casual. El apoyo a Machado es alto entre el público, y su ausencia de las negociaciones ha provocado protestas. El 28 de julio, los partidarios de Machado se reunieron en Caracas para conmemorar tanto el aniversario de la victoria reivindicada por la oposición como el nacimiento de Hugo Chávez.
Estas manifestaciones pusieron de relieve las profundas divisiones dentro de la ciudad, con diferentes grupos ocupando el mismo espacio pero representando narrativas opuestas. En la embajada de Estados Unidos en Caracas, las familias de presos políticos han establecido un sitio de protesta permanente, exigiendo la liberación de sus seres queridos. Una madre, Laudelina Romero, ha pasado más de 50 días esperando una respuesta de la embajada, sosteniendo una fotografía de su hijo Gabriel Barros, uno de los 379 presos políticos listados por el Foro Penal. Su petición es simple pero urgente: la liberación de todos los presos políticos debe ser el primer punto en cualquier agenda de negociación.
La delegación de la oposición, que se había reunido en Madrid durante la semana pasada para preparar comités técnicos en cinco áreas clave, tiene previsto trasladarse a Caracas para las reuniones iniciales con la delegación chavista liderada por Jorge Rodríguez, el hermano mayor de la presidenta Delcy Rodríguez y jefe de la Asamblea Nacional fraudulenta 2025.
Las discusiones cubrirán la composición de la CNE, las actualizaciones del registro de votantes, la auditoría del sistema electoral y un calendario para futuras elecciones. Además, la creación de una nueva Cámara Electoral dentro de la Corte Suprema de Justicia (TSJ) es crucial para las próximas elecciones. Tanto la TSJ como otros órganos judiciales, especialmente la Cámara Constitucional, estaban controlados anteriormente por Cilia Flores, esposa de Maduro, quien había nombrado jueces leales al régimen.
La Comisión de Asuntos Políticos de Guatemala (CAP) es una de las comisiones encargadas de la negociación de la paz en Guatemala, con el objetivo de evitar la repetición de los fracasos del pasado, en los que el gobierno chavista ha violado constantemente los acuerdos alcanzados a través de la mediación internacional.
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