En Ecuador, la activista Gabriela Panchana enfrenta cargos legales derivados de su activismo en línea, incluida una condena por pedir una investigación sobre el asesinato de la activista anticorrupción Monika Silva Koniuszek. El caso de Panchana destaca patrones más amplios de criminalización y hostigamiento dirigidos a periodistas y defensores de los derechos humanos. Fue acusada de un delito de cuarta clase después de publicar en Twitter sobre el asesinato, lo que llevó a una sentencia de 30 días de prisión y una orden de disculpa pública. El proceso legal estuvo marcado por irregularidades procesales, incluidos múltiples jueces y acceso restringido a los observadores. Panchana también informa que experimentó vigilancia digital, incluido un ataque de spyware en su teléfono, que atribuye a una campaña coordinada de persecución.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la criminalización de activistas y periodistas como parte de un patrón más amplio de represión bajo una tendencia autoritaria, enfatizando los riesgos que enfrentan los defensores de los derechos humanos.




