Los cineastas chilenos Cristóbal León y Joaquín Cociña han causado sensación en la 79 edición del Festival de Cine de Locarno en Suiza con su tercer largometraje, Princesa Burra, que se estrenó el pasado viernes. La película, que compite por el prestigioso premio Leopardo de Oro, ha recibido respuestas entusiastas tanto del público como de la crítica. Descrita como "seductiva" por Variety, "locamente inventiva" por Le Monde y "arte puro audaz y visionario" por la Sociedad Internacional de Cinefilos (ICS), la película marca un nuevo capítulo para el dúo conocido por mezclar animación con narración en vivo.
La película comienza en un antiguo reino donde el amor está prohibido, afectando directamente a la princesa Diana, interpretada por Antonia Giesen, hija del rey Arturo, interpretada por Francisco Melo, cuya reina murió después del parto. Diana se enamora de Lalo, interpretado por Andrew Bargsted, quien le da una pulsera que le permite viajar a través de diferentes mundos.
Según los informes, la película combina un presupuesto más grande y ajustes más expansivos que las obras anteriores, manteniendo el enfoque híbrido de la firma de los directores, mezclando animación 2D, stop-motion y animación 3D. La dirección artística, dirigida por Natalia Geisse y la cinematografía de Benjamin Echazarreta, enfatiza colores vivos y imágenes imaginativas. Este esfuerzo creativo ha recibido elogios por su estética y profundidad narrativa únicas.
Variety señaló que este último trabajo supera a su película anterior, The Hyperboreans (2024), que fue descrita como una mezcla densa y narrativamente abstracta de historia, psicología y teoría política. En contraste, Princess Donkey ofrece una historia más universalmente accesible mientras conserva los elementos surrealistas que definen el estilo de León y Cociña. El ICS elogió la película por contener algunas de las imágenes más originales jamás vistas en pantalla, enfatizando su surrealismo y sinceridad. A diferencia de muchos otros artistas asociados con el surrealismo, León y Cociña abordan el género con una profundidad genuina en lugar de rechazar simplemente los estilos cinematográficos convencionales.
La sociedad fue más allá, sugiriendo que la pareja podría estar lista para tomar el relevo de notables cineastas surrealistas como David Lynch y Alejandro Jodorowsky, cuya influencia es evidente tanto en los aspectos sociales como visuales de la película. Cineuropa hizo eco de estos sentimientos, llamando a la película un viaje alucinante que desafía los límites del cine. Mientras que las animaciones 2D de stop-motion evocan la magia del cine temprano, la oscuridad subyacente que infunde la historia le da a la película una sensación contemporánea y casi apocalíptica.
León expresó su gratitud por la recepción positiva, afirmando que la aclamación lo hace sentir viejo y feliz. Mencionó recibir comentarios positivos espontáneos de personas que han conocido en el festival y enfatizó que los que se conectan con la película lo hacen profundamente, lo que le parece alentador. Los cineastas parecen contentos con su trayectoria actual, confiados en su capacidad para continuar empujando el sobre en el mundo del cine. A medida que avanza el festival, la respuesta internacional a Princess Donkey probablemente dará forma a sus perspectivas futuras.
El éxito de este proyecto subraya la creciente influencia del cine chileno en el escenario mundial, particularmente en el ámbito de la cinematografía experimental e híbrida.
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