Dinamarca está dispuesta a desafiar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a tomar medidas más enérgicas contra el uso del hambre como arma en la guerra, tras un aumento de la inseguridad alimentaria impulsada por conflictos en múltiples regiones. El 3 de agosto de 2026, Christina Markus Lassen, representante permanente de Dinamarca ante las Naciones Unidas, anunció que su país lideraría un debate crítico en el Consejo de Seguridad destinado a abordar la creciente crisis.
El debate, titulado Food Under Fire: The Security Council's Role in Mitigating Global and Local Food Crises, está programado para el 25 de agosto de 2026, durante el mandato de Dinamarca como presidente rotativo del consejo. La discusión se centrará en cómo los conflictos armados y la inestabilidad geopolítica han exacerbado la escasez mundial de alimentos, haciendo que el hambre sea una consecuencia directa de la guerra. Lassen enfatizó la necesidad de un diálogo más amplio dentro del sistema de las Naciones Unidas, instando a los estados miembros y a la comunidad internacional a reconocer la conexión entre el conflicto y la inseguridad alimentaria. Este esfuerzo se basa en la Resolución 2417, adoptada en 2018 por el Consejo de Seguridad bajo el liderazgo holandés.
La resolución condenó explícitamente el uso deliberado de la inanición como método de guerra y reconoció tales acciones como posibles violaciones del derecho internacional. Sin embargo, a pesar de este reconocimiento formal, los informes indican que la implementación de estos principios ha permanecido inconsistente. Durante los últimos ocho años, los casos de hambruna, hambre aguda y acceso humanitario restringido se han vuelto comunes en las áreas afectadas por conflictos prolongados.
Según el informe anual del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la protección civil, la inseguridad alimentaria relacionada con el conflicto afectó a 147 millones de personas en 19 naciones y territorios en 2025. Notablemente, por primera vez en dos décadas, se confirmaron dos hambrunas separadas en el mismo año, que ocurrieron en partes de Sudán y la Franja de Gaza. Estos desarrollos subrayan el creciente papel del hambre como una herramienta de coerción política y estrategia militar. El Informe Global 2026 sobre Crisis Alimentarias ilustra aún más la magnitud del problema, revelando que 266 millones de personas en 47 países se enfrentaron a una grave inseguridad alimentaria en 2025.
En el informe, Guterres advirtió que el hambre se está convirtiendo cada vez más en un arma en los conflictos modernos, lo que representa una grave amenaza para la estabilidad global. La interrupción de las rutas comerciales marítimas a través del estrecho de Ormuz ha agravado estos desafíos. El bloqueo ha interrumpido el suministro de bienes esenciales, incluida la ayuda humanitaria, los fertilizantes y los recursos energéticos.
Expertos como Alex de Waal, director ejecutivo de la Fundación Mundial de la Paz, señalan obstáculos persistentes en la aplicación efectiva de la Resolución 2417. De Waal señaló que los intentos anteriores de invocar la resolución se han centrado típicamente en estados individuales, lo que a menudo ha llevado a retrocesos diplomáticos sobre cuestiones de soberanía. Elogió el enfoque propuesto por Dinamarca, que hace hincapié en un marco más regional y temático para abordar las causas profundas de la inseguridad alimentaria vinculada al conflicto.
En el contexto de un hambre mundial que alcanza niveles sin precedentes y de un uso cada vez más frecuente de los alimentos como arma, el resultado de esta sesión podría dar forma a los esfuerzos futuros para proteger a las poblaciones vulnerables de los efectos devastadores de la guerra.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor