Un grupo de senadores demócratas ha decidido boicotear una audiencia del subcomité judicial del Senado prevista para el miércoles, centrada en la presunta presencia y actividades de la Hermandad Musulmana en los Estados Unidos. Se produce en medio de los crecientes esfuerzos de los republicanos a nivel federal y estatal para examinar la organización, con algunos proponiendo etiquetar ciertas ramas del grupo como entidades terroristas. Los senadores demócratas, Sheldon Whitehouse (D-RI), Richard Blumenthal (D-CT), Mazie Hirono (D-HI), Alex Padilla (D-CA) y Peter Welch (D-VT), anunciaron su negativa a asistir a la audiencia en una declaración conjunta.
Criticaron el enfoque de la sesión, llamándola un intento de chivo expiatorio para los musulmanes y sugiriendo que refleja una estrategia política en lugar de una preocupación genuina por la seguridad nacional. Su declaración enfatizó la necesidad de abordar los problemas relacionados con los costos familiares causados por lo que describieron como corrupción en curso bajo la administración Trump. La oficina de Cruz anticipó el boicot y no pareció sorprendida por la decisión de los demócratas. Se espera que la audiencia incluya el testimonio de varios expertos en contraterrorismo y política legal, incluida la ex agente especial del FBI Lara Burns, que está afiliada al Programa de Extremismo de la Universidad George Washington.
Otros testigos incluyen a Arielle Klepach, abogada principal del Centro Nacional de Defensa Judía, y Kyle Shideler, analista de seguridad nacional del Centro de Política de Seguridad. El tema de designar partes de la Hermandad Musulmana como organizaciones terroristas ganó tracción después de la designación de la administración Trump de tres ramas de Oriente Medio, la Hermandad Musulmana libanesa, egipcia y jordana, como tal en enero de 2026.
Según el informe, la Hermandad Musulmana emplea múltiples vías para lograr sus objetivos. Una área clave implica influir en el gobierno y la política posicionándose como un legítimo grupo de derechos civiles o derechos humanos. A menudo colabora con facciones políticas progresistas o seculares que comparten objetivos similares, construyendo así credibilidad e influencia política. Otro método implica apuntar a instituciones de educación superior. El informe indicó que el grupo busca dar forma a los currículos universitarios, los nombramientos de profesores y las agendas de investigación.
Además, la Hermandad Musulmana trabaja con grupos de activistas estudiantiles para promover sentimientos anti-occidentales y anti-israelíes en los campus. Las estrategias legales forman otro pilar del enfoque del grupo. Al aprovechar los principios democráticos y las leyes contra la discriminación, la Hermandad Musulmana intenta desafiar la supervisión policial y las investigaciones gubernamentales sobre el terrorismo potencial. La acción legal también se utiliza para suprimir las críticas, enmarcando la disidencia como prejuicio religioso o fanatismo. El control sobre las narrativas de los medios de comunicación es otro componente crítico. El informe sugiere que la Hermandad Musulmana busca equiparar la crítica al islam político con la discriminación contra todos los musulmanes.
Simultáneamente, establece una red de centros comunitarios, escuelas privadas y organizaciones caritativas para mantener la influencia sobre las poblaciones musulmanas locales y salvaguardar la identidad cultural. La próxima audiencia representa una continuación del escrutinio intensificado dirigido a la Hermandad Musulmana, lo que refleja tensiones políticas más amplias y debates sobre el papel del grupo en la sociedad estadounidense.
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