Christopher Yates, un padre de Gateshead, hirió gravemente a su bebé de siete meses de edad, sacudiéndolo con tal fuerza que el niño sufrió ceguera y daño cerebral catastrófico. El incidente ocurrió mientras Yates estaba bajo la influencia del alcohol y la cocaína, solo tres semanas después de obtener la custodia de su hijo. Yates retrasó la búsqueda de ayuda médica y mintió a los médicos sobre el ataque, empeorando la condición del niño. El tribunal escuchó que Yates había luchado con el abuso de alcohol desde la adolescencia y tenía un temperamento explosivo cuando estaba borracho. Su familia lo había advertido sobre su incapacidad para cuidar al niño, pero Yates se negó a buscar ayuda de los servicios sociales o de los ex padres adoptivos del bebé.
Lectura del sesgo (Centro): Si bien el incidente implica responsabilidad personal y consecuencias legales, el artículo se centra en la información factual del caso sin un marco ideológico abierto.



