Cuba experimentó un apagón nacional el viernes, marcando el séptimo evento de este tipo este año y el duodécimo desde finales de 2024. El Ministerio de Energía informó una desconexión completa del sistema eléctrico, con solo el 5% de La Habana con electricidad. La empresa estatal de servicios públicos UNE atribuyó la interrupción a fallas en las líneas de transmisión y al clima inestable, aunque muchos cubanos culpan al bloqueo de combustible estadounidense en curso. La crisis ha llevado a cortes prolongados de energía, interrumpiendo el suministro de agua, gas de cocina, telecomunicaciones y transporte. Con más de 9 millones de residentes, Cuba enfrenta una crisis económica cada vez más profunda, con un estudio independiente que estima que el 66% de la población ahora vive en la pobreza, impulsado por el aumento de los precios de los alimentos. Los residentes describen la situación como grave, particularmente con luchas diarias por las necesidades básicas. Las sanciones estadounidenses sobre el petróleo, el embargo bajo el control de la administración Trump, han limitado gravemente la capacidad de Cuba para importar piezas e infraestructura, lo que agrava los problemas de mantenimiento de La Habana.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el apagón y la crisis más amplia como una consecuencia directa de las sanciones estadounidenses, enfatizando el impacto del bloqueo de combustible de los Estados Unidos y haciendo referencia a las políticas de Trump.





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