Los senadores estadounidenses han exigido formalmente respuestas al secretario de Defensa Pete Hegseth con respecto al deterioro de las condiciones a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln, que ha estado en el mar durante casi 250 días consecutivos sin tocar tierra desde que partió de San Diego en noviembre de 2025. Los senadores acusaron a Hegseth y al presidente Donald Trump de minimizar las preocupaciones planteadas por los miembros del servicio y sus familias sobre las crisis de salud mental, la escasez de suministros y las condiciones de vida inseguras en el buque.
Peters, criticó la decisión de desplegar el Lincoln en el Medio Oriente al comienzo de la guerra con Irán, afirmando que el despliegue prolongado ha creado desafíos evitables. Los senadores enfatizaron que la situación refleja los problemas anteriores encontrados por el USS Gerald R. Ford durante su largo despliegue a principios de 2026.
La carta de los senadores instó al Departamento de Defensa a proporcionar transparencia y rendición de cuentas, insistiendo en que la negación y la actitud defensiva eran respuestas inaceptables a la creciente crisis. Los senadores incluyeron una lista detallada de 12 preguntas dirigidas a descubrir el estado actual del Lincoln, centrándose en las condiciones de vida, la moral y la salud de su tripulación. También buscaron información sobre el bienestar de las familias de los miembros del servicio a bordo y la línea de tiempo para traer el transportista de vuelta al puerto. La carta concluyó con una firme demanda de liderazgo de Hegseth, enfatizando que los miembros del servicio merecen más que excusas.
El senador Richard Blumenthal escribió por separado a Hegseth y al secretario interino de la Armada, Hung Cao, dando a la Armada hasta el 27 de agosto para responder a las preocupaciones sobre la escasez de suministros, la contaminación del agua y otros problemas que afectan a la tripulación. En su carta, Blumenthal solicitó detalles sobre la evaluación de la Armada de la salud mental y la moral, así como los esfuerzos para abordar los problemas de calidad de vida reportados en el portaaviones.
Los senadores han pedido una investigación exhaustiva sobre las reclamaciones y han expresado su frustración por la falta de respuesta de la administración. Argumentan que el despliegue prolongado ha causado un estrés excesivo a la tripulación y ha llevado a una ruptura en los servicios esenciales. La situación ha provocado discusiones más amplias dentro del Congreso sobre las implicaciones a largo plazo de los despliegues extendidos y el impacto potencial en la preparación y la moral de las tropas. Algunos legisladores han sugerido que la rotación de los portaaviones dentro y fuera de las zonas de conflicto podría aliviar parte de la presión sobre los barcos individuales y sus tripulaciones.
Sin embargo, otros siguen centrados en responsabilizar a la administración por las decisiones que llevaron a la crisis actual. A medida que continúa el debate, el enfoque sigue siendo garantizar la seguridad y el bienestar de los miembros del servicio a bordo del USS Abraham Lincoln. Los senadores han dejado en claro que no descansarán hasta que el Departamento de Defensa proporcione respuestas integrales y tome medidas decisivas para resolver los problemas que afectan al portaaviones.
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