El rey Haakon VIII de Noruega comenzó su reinado con un juramento constitucional ante el Parlamento noruego, marcando el comienzo de su reinado cuatro días después de la muerte de su padre, el rey Harald V, quien falleció a la edad de 89 años. La ceremonia tuvo lugar en Oslo, donde Haakon VIII se presentó ante el Storting, el parlamento del país, y se comprometió a gobernar de acuerdo con la Constitución y las leyes de Noruega. Estaba flanqueado por su hija, la princesa Ingrid Alexandra, la heredera aparente. El evento se desarrolló poco después del fallecimiento del rey Harald V, cuya salud se había deteriorado debido a una infección de la sangre. Su cuerpo será enterrado el 9 de septiembre, después de un funeral.
El nuevo monarca expresó la esperanza de que la "buena relación" mantenida por los gobernantes anteriores, Harald V, su padre y su abuelo, Olav V, con la institución parlamentaria continuaría. Enfatizó la importancia de este vínculo para abordar los desafíos futuros que enfrenta la nación. La reina Mette-Marit, la esposa del rey, no pudo asistir a la ceremonia debido a complicaciones derivadas de un trasplante de pulmón que recibió a principios de este año.
Esta tradición, arraigada en el siglo XIX, se ha observado periódicamente a lo largo de la historia de Noruega. Se llevó a cabo por última vez el 21 de enero de 1991, cuando Harald V juró la constitución después de la muerte de su padre, Olav V. El rey Haakon VIII llegó al Storting en un descapotable Lincoln Continental 1966 vintage, el mismo vehículo utilizado para las bodas de Harald y Sonia, y más tarde Haakon y Mette-Marit.
Miles de ciudadanos acompañaron al monarca durante su viaje por el centro de Oslo, mientras que otros formaron filas fuera del Palacio Real para visitar la capilla donde permanecerá el ataúd de Harald V hasta el día de su entierro, que está programado para el 8 de septiembre. El presidente del Storting, Masud Gharahkhani, pronunció un discurso después de la ceremonia, destacando el legado dejado por el difunto rey. Elogió la defensa inquebrantable de Harald V de la Constitución y la democracia, describiéndolo como un símbolo de seguridad, continuidad y unidad. Gharahkhani reconoció la herencia pesada pero única que la nueva monarquía ahora asume.
Este momento marca una transición en el linaje real de Noruega, continuando una tradición que ha dado forma al gobierno de la nación durante siglos.
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