El índice de precios de los alimentos de la FAO alcanzó su nivel más alto en 18 meses en julio, según datos mensuales. El índice promedió 131,1 puntos, un 0,6% más que en junio, lo que indica que las presiones sobre los precios continúan a pesar de una ligera disminución en junio. Los precios de los granos se mantuvieron elevados, con un aumento del trigo del 5,8% debido a las preocupaciones sobre las exportaciones de la región del Mar Negro y el daño a la infraestructura. Los precios del maíz aumentaron un 3,6% en medio de olas de calor y mayores costos de energía, mientras que los precios de la cebada cayeron ligeramente debido a las expectativas de cosechas favorables. Los aceites vegetales registraron un aumento del 2%, impulsados por una fuerte demanda de biodiésel y mayores precios del petróleo crudo. Los precios del azúcar aumentaron bruscamente un 5,6%, impulsados por temores de sequía prolongada que afectó la producción europea y asiática. Los productos lácteos disminuyeron en general, y los precios de la leche y los productos lácteos cayeron un 0,7%, aunque los precios del queso aumentaron debido a las restricciones estacionales de la oferta.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta datos económicos fácticos sobre las tendencias mundiales de los precios de los alimentos sin un marco ideológico manifiesto. Informe sobre la dinámica del mercado, los problemas de la cadena de suministro y los factores geopolíticos que influyen en los precios, pero no adopta una postura partidista clara.





