China ha rechazado las acusaciones del ex presidente de los Estados Unidos Donald Trump de que Pekín se inmiscuyó en las elecciones estadounidenses e influyó en los periodistas estadounidenses, calificándolas de "fabricadas" y "calumniosas". El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, enfatizó el compromiso de China de no interferir en los asuntos internos de los Estados Unidos y acusó a los Estados Unidos de participar en una vigilancia generalizada y robo de datos. Trump afirmó que China comprometió los datos electorales y pagó a los periodistas para criticar a su administración, pero estos reclamos fueron desestimados por funcionarios chinos como infundados. El intercambio destaca las tensiones en curso entre las dos naciones sobre la seguridad cibernética y la integridad de las elecciones.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las acusaciones estadounidenses como infundadas y retrata a China como víctima de la vigilancia e interferencia de los Estados Unidos, usando un lenguaje fuerte como "maliciosamente calumnioso" y enfatizando la postura de no interferencia de China. Esto se alinea con una perspectiva de izquierda que a menudo critica el hegemonismo de los Estados Unidos.





