Se ha descubierto que las células utilizan una molécula previamente pasada por alto, las poliaminas, para protegerse contra los peligros que plantea la acumulación excesiva de hierro. Este descubrimiento fue realizado por investigadores del Instituto Whitehead, incluidos Ankur Jain, Whitney Henry y Pushkal Sharma. Su estudio, publicado en Cell, revela que las poliaminas sirven como unidades de almacenamiento interno para el hierro, manteniéndolo en un estado inofensivo e inactivo hasta que la célula lo requiera.
Para contrarrestar esto, el equipo identificó que las poliaminas actúan como un amortiguador, secuestrando el exceso de hierro y evitando que cause daño. Este hallazgo resuelve un rompecabezas de larga data con respecto a la abundancia de poliaminas en las células y revela una nueva estrategia de protección contra la toxicidad inducida por el hierro. La investigación comenzó con el interés del Laboratorio Jain en la estructura y función del ARN. Las poliaminas se estudiaron inicialmente por su capacidad para influir en el plegamiento del ARN. Sin embargo, dada su prevalencia en las células, comparable a la ATP, los investigadores especularon que las poliaminas podrían tener funciones adicionales, aún no descubiertas.
Jain señaló que aunque las poliaminas son vitales para el crecimiento y la división celular, su función principal conocida consume solo una fracción de su presencia total dentro de las células. Para explorar estas posibilidades, el equipo empleó un método de detección genética integral, que les permitió evaluar el impacto de los niveles alterados de poliamina en varios procesos celulares. Los resultados indicaron que cuando las concentraciones de poliamina disminuyeron, la enzima GPX4 se convirtió en crucial para la supervivencia celular. GPX4 es reconocida por su papel en la neutralización de reacciones químicas dañinas que amenazan las membranas celulares.
Además, el estudio mostró que los bajos niveles de poliamina aumentaron la actividad de una proteína que se une y almacena el hierro en una forma estable, reforzando la hipótesis de que las poliaminas regulan la disponibilidad de hierro.
A medida que los niveles de poliamina disminuían, el hierro reactivo aumentaba, confirmando que las poliaminas son fundamentales para mantener la homeostasis del hierro. Las implicaciones de este descubrimiento se extienden más allá de la ciencia básica. En el contexto del tratamiento del cáncer, la manipulación de los niveles de poliamina podría potencialmente mejorar la muerte celular inducida por el hierro en los tejidos malignos. Además, los hallazgos pueden contribuir a comprender los trastornos neurodegenerativos como la enfermedad de Parkinson de inicio temprano, donde las alteraciones en el metabolismo de la poliamina están vinculadas a la disfunción neuronal. A medida que continúa la investigación, los científicos tienen como objetivo refinar las estrategias terapéuticas dirigidas a las vías de la poliamina.
Estos esfuerzos podrían allanar el camino para enfoques innovadores en el tratamiento de condiciones asociadas con el desequilibrio del hierro y la desregulación metabólica.El estudio subraya la complejidad de los mecanismos celulares y destaca la importancia de una mayor exploración de la intrincada interacción entre las moléculas y los resultados de salud.
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