El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el martes que había cambiado de avión en secreto durante su vuelo de regreso de la cumbre de la OTAN en Ankara, según informes de múltiples medios de comunicación. La maniobra, que involucró a Trump siendo transportado desde el avión oficial del gobierno a un contenedor de catering y posteriormente a un avión militar más pequeño, fue revelada por The Washington Post a principios de esta semana. La medida tenía la intención de mantener su paradero oculto de posibles amenazas, con funcionarios citando un riesgo de seguridad "inusual". El incidente ha provocado un amplio debate sobre la transparencia y los protocolos de seguridad dentro de la administración.
Según ORF News, la operación dejó al personal de Trump, periodistas inconscientes y posiblemente altos funcionarios del gobierno a bordo del Air Force One original. Estos individuos fueron conocidos como "lockvogels", un término utilizado por el comentarista de CNN David Axelrod para describir a los que fueron dejados sin saberlo. La estrategia parece haber sido diseñada para reducir la amenaza percibida contra Trump, con algunos analistas sugiriendo que hasta 100 personas podrían haber sido sacrificadas en lugar del presidente. La decisión de dejar personal clave fue tomada bajo la guía del equipo de seguridad personal de Trump, que evaluó la situación como requiriendo una acción inmediata.
Mientras Trump reconoció la existencia de una amenaza potencial, no especificó su naturaleza, declarando sólo que "muchos" tales riesgos existen. Esta falta de detalle ha alimentado las críticas, particularmente entre los legisladores demócratas que están exigiendo una mayor transparencia con respecto a las circunstancias que rodean el cambio de vuelo. Entre los potencialmente afectados por el cambio secreto se encuentran varias figuras de alto perfil.
No está claro si estos individuos eran conscientes del peligro o del plan para sacar a Trump del avión principal. Sin embargo, el periódico señaló que Rubio probablemente era consciente de la amenaza, basado en información proporcionada por alguien familiarizado con la situación. La maniobra en sí fue descrita en detalle por The Washington Post. Después de aterrizar en Ankara, Trump pareció abordar el avión oficial del gobierno, pero en lugar de continuar en la ruta programada, fue transferido encubiertamente a un contenedor de catering colocado al lado del avión. Desde allí, fue llevado a un avión militar más pequeño con destino al Reino Unido.
A su llegada, el resto de su séquito pasó al nuevo Air Force One, un regalo de Qatar, mientras Trump permaneció en el avión secundario. El público fue llevado a creer que había viajado todo el viaje en el avión oficial, creando una ilusión cuidadosamente orquestada. Los expertos en seguridad han comentado sobre la frecuencia de tales tácticas.
Los legisladores están buscando información más detallada sobre las evaluaciones de seguridad que llevaron a la decisión de reubicar al presidente.
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