Rose Metcalf, una bailarina de barco de 23 años en el crucero Costa Concordia, sobrevivió al desastre de 2012 que resultó en 31 muertes y más de 4.200 pasajeros afectados. Durante el incidente, fue testigo del impacto del barco contra las rocas de la isla italiana de Giglio, lo que llevó a su volcado. Rose, que ahora reside en Malibu con su pareja, relata el caos y la falta de medidas de seguridad efectivas, señalando la inadecuada capacitación del barco.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo destaca la inadecuación de los protocolos de seguridad y critica la toma de decisiones del capitán, sugiriendo fallas sistémicas en las regulaciones de seguridad marítima.



