El monarca fue muy querido tanto dentro de Noruega como internacionalmente, lo que provocó la asistencia de numerosos líderes mundiales y miles de ciudadanos. El gobierno noruego ha declarado un período de luto nacional hasta el entierro, durante el cual las banderas ondean a media asta y los servicios conmemorativos se han llevado a cabo en todo el país. La ceremonia fúnebre incluye una procesión solemne desde el palacio real a la Catedral de Oslo, seguida de un servicio religioso y una ceremonia familiar privada en la iglesia del castillo de Akershus. Se espera que asistan miembros de la realeza europea, incluidos miembros de las familias reales británicas, suecas, danesas, españolas, holandesas, belgas, japonesas y jordanas. También se esperan invitados prominentes como el presidente de Alemania, Steinmeier-Walter Frankmeier.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato equilibrado de los arreglos funerarios y la participación internacional sin favorecer abiertamente ninguna postura política, se centra en la información objetiva sobre el evento, el proceso de duelo y la participación de varios dignatarios, sin expresar prejuicios ideológicos.




