Un ex ejecutivo de medios y empresario, Valter Lavitola, ha confesado ser el cerebro detrás del atentado de octubre de 2025 fuera de la casa del periodista Sigfrido Ranucci. El incidente explosivo ocurrió en Pomezia, cerca de Roma, y inicialmente se sospechaba que tenía motivos políticos. Sin embargo, durante un interrogatorio de cinco horas con el juez investigador (gip) en la prisión de Rebibbia, Lavitola afirmó que orquestó el ataque no para dañar a Ranucci, sino para aumentar su nivel de protección. Según el abogado defensor de Lavitola, Sergio Cola, el acto tenía la intención de salvaguardar a Ranucci de amenazas peligrosas, lo que llevó a duplicar su detalle de seguridad de dos a ocho agentes.
A pesar de esta explicación, los fiscales de la Fiscalía de Roma, liderados por Francesco Lo Voi, rechazaron la solicitud de arresto domiciliario para Lavitola, sosteniendo que el ataque tenía como objetivo aumentar la popularidad de Ranucci y potencialmente apoyar sus ambiciones políticas. La investigación sobre el atentado se intensificó después del arresto de Lavitola el 10 de agosto, luego de una orden de detención preventiva emitida por el juez Iole Moricca. Durante el interrogatorio, Lavitola admitió haber encargado el ataque, aunque insistió en que se hizo por la seguridad de Ranucci.
Su equipo legal argumentó que Lavitola había mostrado voluntad de cooperar con los investigadores y que no había riesgo de contaminación de pruebas o fuga. Sin embargo, los fiscales mantuvieron su postura en contra de otorgarle arresto domiciliario, citando preocupaciones sobre la gravedad potencial del crimen y sus implicaciones. Según la acusación, Lavitola planeó el ataque para elevar el perfil público de Ranucci, lo que podría facilitar su entrada en la política. Los fiscales notaron que Lavitola había discutido con Ranucci la posibilidad de una carrera política, incluso sugiriendo una candidatura presidencial dentro de dos años.
Este relato contradijo la afirmación de Lavitola de que el ataque fue únicamente para la protección de Ranucci. Los documentos judiciales indican que Lavitola encargó una encuesta para medir la popularidad de Ranucci, apoyando aún más la teoría de que el atentado fue motivado políticamente. El abogado de Ranucci, Roberto De Vita, expresó su incredulidad ante las afirmaciones de Lavitola, afirmando que lo dejaron "conmocionado" y destacó el absurdo de tal supuesto motivo. Señaló que Ranucci había estado bajo protección constante desde 2021 debido a amenazas de muerte creíbles, lo que hace cuestionable la necesidad de seguridad adicional.
De Vita hizo hincapié en que si bien la credibilidad de las declaraciones de Lavitola sería evaluada, la conmoción inicial se debió a la irracionalidad percibida del motivo. Mientras tanto, la investigación continúa con el análisis del teléfono móvil y la computadora de Lavitola, que se espera que tarde varias semanas. Una vez completada, los fiscales podrían convocar a Ranucci para interrogarlo como parte informada. Además, el asociado de Lavitola, Gomes Clesio Tavares, que se cree que está en África, se enfrenta a un procedimiento de extradición.
La detención de Lavitola y las reclamaciones posteriores han planteado preguntas sobre la naturaleza de la relación entre el periodista y el empresario, particularmente dadas las supuestas aspiraciones políticas vinculadas con el atentado.
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