Este artículo analiza la importancia de la Convención de Refugiados de 1951 en su 75 aniversario, destacando su papel en proporcionar un marco global para proteger a los refugiados. La convención, junto con el Protocolo de 1967, ha sido instrumental en la definición del estatus de refugiado y garantizar sus derechos. A pesar de las afirmaciones de que está desactualizado o insuficiente para los desafíos modernos como el cambio climático y las presiones de recursos, el artículo argumenta que la convención sigue siendo vital para mantener el orden y la coherencia en la protección de los refugiados. Sin embargo, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) enfrenta importantes desafíos financieros debido a la reducción de los fondos, especialmente después de los recortes en la administración Trump. Estos recortes han obligado a la organización a reducir las operaciones y el personal, a pesar de los esfuerzos de otras naciones para apoyarla.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta argumentos a favor y en contra de la relevancia de la Convención sobre los Refugiados, citando a los críticos que argumentan que es demasiado estrecha o insostenible, mientras que hace hincapié en su adaptabilidad e importancia.





