Gianni Infantino, presidente de la FIFA, enfrenta una creciente presión a medida que los aliados clave dentro de la organización comienzan a distanciarse de su liderazgo. La controversia se deriva de su plan abandonado para introducir inversión privada en la Copa del Mundo, una propuesta que provocó una feroz reacción y llevó a la retirada del apoyo de varias partes interesadas importantes.
En los últimos años, la FIFA ha invertido más de $ 2 mil millones en inversiones privadas basadas en una valoración de $ 20 mil millones para la entidad, que supervisaría los derechos comerciales de los principales torneos como la Copa del Mundo y la Copa Mundial de Clubes. Sin embargo, la iniciativa rápidamente se convirtió en un punto de inflexión. En pocos días, la propuesta se encontró con una condena generalizada, lo que llevó a Infantino a abandonar el esfuerzo. La caída lo ha dejado frente a acusaciones de mal juicio y opacidad en la toma de decisiones. La respuesta de la UEFA, el organismo rector del fútbol de Europa, fue particularmente aguda. La organización amenazó con boicotear todas las competiciones de la FIFA, incluida la próxima Copa del Mundo, a menos que se tomaran medidas inmediatas para abordar las preocupaciones sobre el acuerdo.
Los abogados de la UEFA advirtieron que Infantino y la FIFA deben localizar y preservar los documentos relevantes, lo que indica un desafío formal a la autoridad del ex presidente. Esta maniobra legal ha complicado aún más su posición dentro de la jerarquía deportiva. El apoyo a Infantino ha disminuido rápidamente. Varias asociaciones miembros de la UEFA, Gales, Finlandia, Suecia y Serbia, han rescindido sus cartas de apoyo, mientras que se rumorea que la Asociación de Fútbol Inglesa también está considerando retirar su respaldo. A pesar de estas pérdidas, Infantino aún conserva algunos lealistas, incluido Marruecos, que será sede de parte de la Copa Mundial 2030 junto con Kuwait y Qatar.
En Qatar, Infantino posee una residencia, y el Líbano le concedió recientemente la ciudadanía honoraria, ofreciendo una medida de consuelo en medio de la creciente disidencia. La situación ha provocado especulaciones sobre un posible sucesor. Entre los nombres que circulan como posibles candidatos se encuentra Víctor Montagliani, el actual presidente de CONCACAF, el órgano rector regional para América del Norte y Central y el Caribe.
El proceso de selección de un nuevo presidente de la FIFA implica un período de nominación que termina el 18 de noviembre. Si no surge un acuerdo, la oposición podría intentar desencadenar una reunión de emergencia del consejo asegurando el respaldo de al menos 19 de los 37 miembros del consejo de la FIFA. Tal medida requeriría una reunión dentro de dos semanas, lo que potencialmente forzaría una votación antes de la elección oficial.
Las próximas semanas determinarán si la organización puede navegar esta crisis y encontrar un líder capaz de restaurar la estabilidad y la credibilidad al cuerpo rector del deporte.
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