El Tribunal de Justicia de los Estados Unidos (TJS) emitió un fallo en contra de Bristol Myers Squibb, en el que declaró que un tribunal inferior cometió un error al desestimar las alegaciones de que la compañía farmacéutica engañó a los ex accionistas de Celgene al retrasar la aprobación federal de tres medicamentos. La decisión provino de un panel unánime de tres jueces, que determinó que UMB Bank tenía el derecho legal de actuar como representante de los accionistas de Celgene a pesar de un problema de procedimiento en su nombramiento como fideicomisario.
El fallo de la corte de apelaciones anuló un rechazo previo de la demanda, permitiendo que el caso continúe. El proceso de aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para tres medicamentos clave para evitar pagar la compensación adicional a los accionistas de Celgene. Si se demuestra, tales acciones constituirían fraude y incumplimiento de contrato. Los demandantes argumentan que Bristol Myers tenía control sobre los plazos de aprobación y los manipuló para evitar desencadenar las obligaciones financieras vinculadas a los derechos de valor contingente. La batalla legal ha estado en curso desde la presentación inicial, con ambas partes presentando pruebas y argumentos extensos.
El tribunal inferior había desestimado inicialmente el caso debido a preocupaciones sobre la elegibilidad de UMB Bank para representar a los accionistas. Sin embargo, el tribunal de apelaciones encontró que el fallo procesal no invalidaba la autoridad del banco para servir como fideicomisario. Esta decisión permite que el caso avance, lo que podría conducir a un juicio donde se puedan examinar a fondo las acusaciones. La controversia involucra a varios actores clave, incluidos Bristol Myers Squibb, UMB Bank y los ex accionistas de Celgene. Este último grupo, representado por UMB Bank, busca una compensación basada en su reclamo de que fueron perjudicados por la supuesta mala conducta de Bristol Myers.
El papel de la FDA en el caso también es significativo, ya que sus procesos de aprobación son centrales para los argumentos legales presentados por ambas partes. El resultado de este caso podría sentar un precedente para disputas similares que involucran adquisiciones corporativas y acuerdos de accionistas.
El reclamo de los accionistas se basa en la afirmación de que estos retrasos fueron intencionales en lugar de casuales. Las reacciones de las partes interesadas han variado. Si bien Bristol Myers Squibb ha negado sistemáticamente irregularidades, afirmando que los retrasos se debieron a procesos de revisión regulatoria estándar, los demandantes siguen firmes en sus acusaciones. Los expertos legales sugieren que el caso podría tardar años en resolverse, dada su complejidad y las altas apuestas involucradas. La industria farmacéutica, ya bajo escrutinio por varias prácticas, puede enfrentar una mayor presión para garantizar la transparencia en tales transacciones.
La decisión del tribunal de apelaciones marca un momento crucial en los procedimientos legales, ofreciendo nuevas esperanzas a los demandantes de que se pueda hacer justicia. También subraya la importancia de una vigilancia rigurosa en las fusiones y adquisiciones corporativas, particularmente aquellas que implican incentivos financieros complejos vinculados a resultados regulatorios.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor