Las fusiones de empresas pueden reducir los costos operativos sin bajar los precios para los consumidores, según una nueva investigación que examina el impacto de la fusión de 2019 entre las divisiones de atención médica al consumidor de GlaxoSmithKline (GSK) y Pfizer. El estudio, publicado en el Southern Economic Journal, analizó los cambios en los precios de los medicamentos para la tos y el resfriado en Filipinas después de la consolidación de los dos gigantes farmacéuticos globales. CA Economics, una subsidiaria del Berkeley Research Group con sede en Londres. Se centró en cómo las ganancias de eficiencia de la entidad fusionada afectaron la dinámica del mercado y los precios al consumidor.
Los investigadores encontraron que, si bien se realizaron algunas reducciones de costos, estos beneficios no se traducían en recortes generalizados de precios para todos los productos. En cambio, los precios de ciertas marcas aumentaron, especialmente entre los principales jugadores internacionales. Antes de la fusión, GSK y Pfizer habían proyectado ahorros anuales de costos de aproximadamente 500 millones de libras esterlinas a través de operaciones racionalizadas. El estudio reveló que la entidad fusionada logró algunos de estos ahorros.
Los investigadores observaron que la fusión parecía facilitar una mayor coordinación entre GSK/Pfizer y Sanofi. Si bien no hubo un acuerdo explícito sobre precios, el número reducido de competidores independientes creó condiciones que permitieron una colusión tácita. Esto, a su vez, condujo a precios más altos de lo que se esperaría en un mercado competitivo. El autor principal, el profesor Farasat Bokhari, explicó que dicha coordinación a menudo es difícil de detectar, pero puede influir significativamente en los resultados del mercado. Los hallazgos desafían la suposición común de que las fusiones siempre benefician a los consumidores a través de precios más bajos.
En cambio, destacan el potencial de las fusiones para mejorar la eficiencia corporativa sin mejorar necesariamente el bienestar del consumidor. El estudio subraya la importancia de considerar tanto las ganancias de eficiencia como la probabilidad de un comportamiento coordinado al evaluar las fusiones propuestas. El profesor Sean Ennis, coautor del estudio de la Escuela de Negocios de Norwich de la UEA, enfatizó que si bien la investigación confirma las mejoras de eficiencia para una de las empresas fusionadas, estas no dieron lugar a reducciones universales de precios.
La investigación tiene implicaciones más amplias para los organismos reguladores responsables de revisar las fusiones. Sugiere que las autoridades de competencia no deben centrarse únicamente en los argumentos de eficiencia, sino que también deben evaluar si una fusión aumenta el riesgo de prácticas anticompetitivas. El estudio proporciona evidencia empírica de que, incluso cuando las fusiones producen ahorros de costos, aún pueden conducir a precios más altos debido a la reducción de la competencia en el mercado y una mayor coordinación entre las empresas restantes. A medida que continúa el debate sobre la regulación antimonopolio, esta investigación agrega una dimensión crítica para comprender los efectos a largo plazo de las consolidaciones corporativas.
Sirve como recordatorio de que los beneficios económicos de las fusiones no siempre se alinean con los intereses de los consumidores, lo que requiere un enfoque más matizado de la supervisión reguladora.
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