Antonio Resines, un actor español mejor conocido por su papel como el patriarca en la serie de televisión de larga duración Los Serrano, ha hablado públicamente sobre sus primeras actividades académicas. En una entrevista con La Vanguardia, reveló que inicialmente se matriculó en un programa de licenciatura en derecho antes de cambiar su enfoque por completo hacia el cine. El actor de 72 años, nacido en Torrelavega, Cantabria, enfatizó cómo su pasión por el cine se desarrolló desde una edad temprana, y finalmente moldeó su carrera a pesar de las expectativas iniciales de su familia y compañeros.
En ese momento, su padre era abogado, y había trabajado brevemente para la revista Aula, lo que llevó a algunos a sugerir que se dedicara al periodismo o la ley. Sin embargo, rápidamente se sintió atraído por el mundo del cine. Durante su primer año de estudio de derecho, descubrió que las escuelas de cine, periodismo y publicidad se habían fusionado. Junto con su amigo Juan Molina, asistió a tutoriales de fin de semana como oyentes antes de inscribirse oficialmente. Esta experiencia le permitió equilibrar ambos campos, aunque más tarde abandonó sus estudios legales por completo. A pesar de su creciente interés en el cine, Resines no tenía la intención inicial de convertirse en actor.
Se imaginaba a sí mismo trabajando detrás de la cámara, dirigiendo, produciendo o manejando aspectos técnicos de la realización de películas. "Nadie pensó que acabaría actuando", declaró. Su cambio a la actuación surgió por necesidad en lugar de ambición. Con oportunidades limitadas en otros papeles, se encontró tomando pequeños papeles en películas y producciones de televisión simplemente porque había pocos otros disponibles. Estos papeles menores abrieron gradualmente las puertas a oportunidades más prominentes. Su momento de avance llegó alrededor de 1979, poco después de completar su licenciatura en derecho. Apareció en la película Ópera Prima, dirigida por Fernando Trueba. La película fue un éxito y marcó un punto de inflexión en su carrera.
Según Resines, esta actuación ayudó a convencer a su familia de que había elegido el camino correcto. "Aceptaron la situación cuando me vieron en la carpa de un cartel", señaló. El viaje de Resines de estudiante de derecho a uno de los actores más emblemáticos de España refleja una trayectoria moldeada por la pasión personal y las circunstancias. Sus primeras experiencias en la industria del cine, combinadas con la falta de alternativas, lo llevaron por un camino que divergió bruscamente de las expectativas establecidas por su entorno. A lo largo de los años, ha construido un legado que abarca cientos de papeles en cine, televisión y teatro.
Sus contribuciones le han valido reconocimiento, incluyendo un Premio Goya por La Buena Estrella y un período como presidente de la Academia de Cine de España de 2015 a 2016. Las reflexiones del actor sobre sus elecciones educativas destacan la naturaleza impredecible de las carreras artísticas. Aunque inicialmente siguió los consejos convencionales, su eventual decisión de abrazar el cine ilustra completamente cómo los intereses personales pueden anular las presiones externas. Su historia sirve como un recordatorio de que a veces los caminos más impactantes son los tomados a través de giros inesperados.
Sus primeras experiencias, incluida su breve incursión en la abogacía y la transición a la actuación, siguen siendo fundamentales para comprender la evolución de su carrera multifacética.
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