La Unión Africana (UA) ha anunciado su intención de reanudar las operaciones en su oficina de enlace en Jartum, marcando un cambio significativo en su compromiso con Sudán después de casi un año de ausencia. Esta decisión se produce en medio del conflicto en curso en el país, que ha persistido durante más de tres años, y refleja la determinación de la UA de desempeñar un papel central en la negociación de la paz.
La oficina de enlace de la UA en Sudán se estableció originalmente para facilitar la implementación del Acuerdo de Paz Global de 2005, que puso fin a la guerra civil norte-sur. Con el tiempo, la oficina amplió su papel para abordar otras crisis, incluido el conflicto de Darfur y las consecuencias de la independencia de Sudán del Sur en 2011.
Tras el golpe de estado de 2019 que derrocó al presidente Omar al-Bashir, la oficina desempeñó un papel fundamental en la facilitación de las negociaciones entre las autoridades de transición de Sudán, contribuyendo en última instancia al acuerdo de reparto de poder de agosto de 2019. Sin embargo, los posteriores golpes militares en 2021 y el conflicto en curso han complicado la participación de la UA, lo que la ha llevado a operar principalmente a través de medios virtuales hasta ahora. La decisión de reabrir la oficina de enlace subraya el deseo de la UA de mantener un diálogo directo y continuo con las partes en conflicto de Sudán.
Una presencia física en Jartum permitiría a la UA servir como el único miembro del Quinteto, compuesto por la UA, la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo, la Liga de los Estados Árabes, la Unión Europea y las Naciones Unidas, con una huella política permanente en el terreno. Este posicionamiento es particularmente valioso dado que la Misión Integrada de Asistencia a la Transición de la ONU en Sudán se cerró a principios de este año, y varias embajadas extranjeras se han trasladado a países vecinos, reduciendo su compromiso directo con las partes interesadas sudanesas. A pesar de los beneficios potenciales, la UA enfrenta desafíos considerables para restablecer su papel en Sudán.
Durante las conversaciones recientes con al-Burhan, se plantearon preocupaciones sobre el mantenimiento de la neutralidad y la obtención de apoyo de todas las facciones involucradas en el conflicto. El paisaje sudanés está marcado por una compleja variedad de grupos armados, organizaciones civiles y entidades políticas, cada una con intereses y posiciones distintas.
Estas iniciativas incluyen la participación en el Quinteto y los diálogos intra-sudaneses diseñados para fomentar la cooperación entre las partes en conflicto. Cualquier percepción de que las acciones de la UA podrían socavar estos procesos podría poner en peligro su credibilidad y efectividad. Como tal, la organización debe navegar cuidadosamente su reingreso en Sudán para evitar alienar a cualquier grupo y al mismo tiempo presionar para un progreso significativo hacia la paz. La oficina de enlace de la UA probablemente se centrará inicialmente en restaurar los canales de comunicación y proporcionar asistencia técnica para apoyar los esfuerzos de consolidación de la paz.
Si bien el objetivo inmediato no es necesariamente negociar un alto el fuego formal, la presencia renovada podría crear presión adicional sobre las fuerzas opuestas para que entablen un diálogo genuino. El éxito de este esfuerzo dependerá en gran medida de la capacidad de la UA para generar confianza con todas las partes interesadas y demostrar un claro compromiso con la imparcialidad y la inclusión en sus interacciones con los diversos actores políticos y militares de Sudán.
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