En julio de 2026, el alcalde de Vancouver, Ken Sim, expresó su preocupación por una audiencia pública sobre el "plan de aldeas" de la ciudad, que recibió numerosas llamadas de personas fuera de Canadá, incluidos los Estados Unidos. La audiencia, que duró desde la mañana hasta la medianoche, involucró a residentes que llamaron para discutir la reubicación de 17 vecindarios unifamiliares para permitir edificios de seis pisos. Los concejales interrogaron a los que llamaron sobre sus conexiones con Vancouver, y el alcalde calificó la actividad como "interferencia extranjera".
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca la afluencia de llamadas externas como "injerencia extranjera", usando un lenguaje fuerte como "obstruir nuestro sistema" y "perturbar o interrumpir" las instituciones democráticas.




