En 2023, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, ordenó a las agencias de inteligencia de los Estados Unidos que proporcionaran evidencia de crímenes de guerra rusos a la Corte Penal Internacional (CPI), con el objetivo de acusar al presidente ruso, Vladimir Putin. Esta medida representó una desviación de la política estadounidense anterior, que se había opuesto a la jurisdicción de la CPI sobre estados no miembros como Rusia y los Estados Unidos. El artículo sugiere que, si bien esta acción inicialmente apoyó los esfuerzos legales internacionales, Estados Unidos ha adoptado desde entonces una postura más adversaria hacia la CPI, particularmente en relación con los problemas relacionados con Israel. Este cambio se considera como una posible cesión de influencia sobre el derecho internacional a otras naciones.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las acciones de los EE.UU. como un cambio de cooperación con el derecho internacional a la oposición, destacando específicamente el apoyo a Israel como un motivo.





