Un piloto de Air India se somete a una prueba de drogas psicoactivas "confirmatoria" después de una dramática caída en el aire que hirió a 17 pasajeros y miembros de la tripulación a bordo de un vuelo Airbus A320 desde Phuket, Tailandia, a Nueva Delhi el 4 de agosto. El incidente, en el que el avión perdió aproximadamente 91 metros de altitud durante la turbulencia, ha sido clasificado como un incidente grave por el ministerio de aviación civil de la India. Ambos pilotos fueron sometidos a una prueba estándar de detección de sustancias psicoactivas inmediatamente después del aterrizaje, con resultados preliminares que indican la necesidad de una mayor confirmación. Las muestras se han enviado a un laboratorio designado para su análisis, y el informe final aún está pendiente.
El vuelo, que transportaba a 137 pasajeros y ocho miembros de la tripulación, se estabilizó después de la caída repentina y aterrizó con seguridad en Nueva Delhi. Ocho pasajeros y cuatro miembros de la tripulación de cabina fueron hospitalizados después del incidente, aunque sus condiciones fueron descritas como estables.
El Ministerio de Aviación Civil declaró que las futuras acciones dependerían de los resultados de la investigación de la AAIB y los resultados de las pruebas de drogas confirmatorias. El incidente se suma a una serie de desafíos que enfrenta Air India, que recientemente nombró a Tewolde Gebremariam, ex jefe de Ethiopian Airlines, como su nuevo CEO. Gebremariam es visto como un profesional experimentado que podría ayudar a dirigir la aerolínea a través de las dificultades en curso. Desde que adquirió Air India en 2022, el Grupo Tata ha realizado un gran esfuerzo de reestructuración, incluido el pedido de cientos de nuevas aeronaves y la modernización de la flota envejecida.
Sin embargo, la aerolínea continúa lidiando con problemas como entregas tardías de aviones y restricciones del espacio aéreo vinculadas al conflicto entre India y Pakistán en 2025. El golpe más severo a la reputación de Air India ocurrió en junio de 2025, cuando el vuelo 171, un Boeing 787 Dreamliner con destino a Londres, se estrelló poco después del despegue desde Ahmedabad, resultando en la muerte de 241 personas a bordo y otras 19 en tierra. Esta tragedia subrayó las luchas de la aerolínea con la seguridad y la confiabilidad operativa a pesar de los esfuerzos por revitalizar sus servicios.
El reciente incidente de turbulencia plantea preguntas sobre la efectividad de los protocolos de seguridad actuales y el impacto potencial de las sustancias en el rendimiento del piloto.
A pesar del progreso en la integración de los activos de aviación del Grupo Tata y la actualización de su flota, la aerolínea debe abordar problemas recurrentes como las interrupciones de la cadena de suministro y las tensiones geopolíticas que afectan el tráfico aéreo. Estos factores continúan complicando su capacidad para mantener una calidad de servicio constante y la confianza de los pasajeros. A medida que se desarrolla la investigación, la atención se centrará en los resultados de la prueba de drogas confirmatoria y las conclusiones de la AAIB. Los resultados podrían influir en las decisiones regulatorias con respecto a la aptitud del piloto para volar y potencialmente conducir a cambios en los procedimientos de capacitación o detección.
Mientras tanto, el liderazgo de Air India bajo Gebremariam será vigilado de cerca para ver si la nueva administración puede restaurar la confianza pública e implementar reformas efectivas.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor