El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha posicionado durante mucho tiempo a Irán como una amenaza existencial para el pueblo judío, una narrativa que ha dado forma a gran parte de su carrera política. A pesar de las críticas de ex funcionarios de defensa como Meir Dagan, que advirtieron que atacar a Irán aceleraría su programa nuclear, Netanyahu ha mantenido esta postura. Su enfoque reciente en Irán ha coincidido con un cambio hacia políticas más derechistas y control sobre las instituciones militares y de seguridad de Israel.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca la postura anti-iraní de Netanyahu como un elemento definitorio de su estrategia política, enfatizando su alineación con las narrativas de derecha.




