Los astrónomos han descubierto una sorprendente nueva vía para la formación de planetas masivos, y potencialmente incluso estrellas, cerca del corazón de las galaxias, donde residen los agujeros negros supermasivos. Según un estudio dirigido por Wladimir Lyra, profesor asociado de astronomía en la Universidad Estatal de Nuevo México, los entornos intensos que rodean estos agujeros negros colosales podrían servir como viveros para cuerpos celestes mucho más grandes de lo que se imaginaba anteriormente. La investigación de Lyra sugiere que las regiones externas de los discos de acreción alrededor de los agujeros negros supermasivos contienen condiciones similares a las que se encuentran en los discos protoplanetarios alrededor de estrellas jóvenes.
En estas áreas, las partículas de polvo pueden fusionarse en objetos masivos, algunos alcanzando tamaños comparables al Sol. Este descubrimiento desafía la sabiduría convencional sobre cómo se forman tales estructuras grandes, ofreciendo una explicación novedosa enraizada en la dinámica del material que gira alrededor de los agujeros negros. Los hallazgos provienen de un esfuerzo de colaboración iniciado en 2010 que involucró a Lyra e investigadores del Museo Americano de Historia Natural, incluidos Barry McKernan, Saavik Ford y Mordecai-Mark Mac Low. Bhupendra Mishra, quien más tarde se unió al equipo mientras trabajaba en la Escuela Preparatoria de Santa Fe, contribuyó significativamente a la investigación.
Su trabajo culminó en un artículo titulado "Active Galactic Nucleus Tori: Potential Birthplace to Millions of Planets", publicado en The Astrophysical Journal. Según Lyra, el proceso implica agujeros negros más pequeños que orbitan dentro de los discos de agujeros negros supermasivos que se comportan de manera similar a los embriones planetarios alrededor del Sol. Estos objetos migran, alteran sus órbitas y chocan, lo que lleva a la formación de entidades cada vez más masivas.
Los modelos de computadora desarrollados por el equipo simulan el comportamiento del polvo en las regiones externas de estos discos. Demostraron cómo las partículas de polvo se agregan durante millones de años, formando gradualmente sustanciales masas planetarias. Los resultados fueron inesperados tanto en escala como en cantidad, revelando que el número y el tamaño de los planetas potenciales formados cerca de núcleos galácticos activos podrían ser asombrosos. Mishra destacó la importancia del descubrimiento, señalando que algunos de los exoplanetas recién identificados podrían alcanzar masas suficientes para iniciar la fusión nuclear, transformándolos efectivamente en estrellas.
Esto marca el primer mecanismo observado para la formación de estrellas a través de un enfoque de abajo hacia arriba, contrastando fuertemente con el modelo tradicional de colapso gravitacional de arriba hacia abajo. Las implicaciones se extienden más allá de la formación planetaria. El equipo de Lyra postula que las estrellas masivas generadas en estos entornos eventualmente podrían colapsar en agujeros negros. Estos agujeros negros recién formados, que varían de cientos a miles de veces la masa del Sol, podrían fusionarse más tarde, contribuyendo a la creación de agujeros negros más pesados. Tales fusiones podrían generar ondas gravitacionales detectables, que futuros instrumentos como la Antena Espacial Interferómetro Láser (LISA) podrían observar.
Programada para su lanzamiento a mediados de la década de 2030 por la Agencia Espacial Europea, LISA consistirá en tres naves espaciales dispuestas en un triángulo equilátero. Su misión es detectar ondas gravitacionales de eventos cósmicos, incluidas las fusiones de agujeros negros masivos. Si las predicciones son ciertas, las señales de estas fusiones podrían proporcionar información crucial sobre los orígenes de los agujeros negros más masivos del universo. La investigación abre nuevas vías para comprender la compleja interacción entre agujeros negros, estrellas y planetas. Al identificar una ruta alternativa para la formación de estrellas y planetas, los científicos obtienen una perspectiva más amplia sobre los procesos que dan forma al cosmos.
A medida que surgen más observaciones y datos, el papel de los agujeros negros supermasivos en el cuidado de los cuerpos celestes puede ser mucho más influyente de lo que se reconocía anteriormente.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor