Los residentes cerca del primer centro de datos de IA planeado de Nueva Zelanda en Makarewa están planteando preocupaciones sobre el impacto ambiental del proyecto, el consumo de recursos y la falta de transparencia. La compañía Datagrid, con sede en Singapur, ha recibido la aprobación para construir una instalación de $ 3.5 mil millones que se clasificará como el segundo mayor usuario de electricidad del país, superando a la cercana fundición de aluminio Tiwai Point. Mientras que las autoridades locales destacan la creación de empleos y la mejora de la conectividad a Internet, los críticos argumentan que el proyecto ofrece beneficios económicos limitados a largo plazo y no aborda las preocupaciones de la comunidad. El geógrafo económico Angus Dowell señala "banderas rojas" con respecto a la estrategia de Nueva Zelanda para posicionarse como un centro de IA, mientras que los residentes expresan su frustración por la falta de información y la explotación regional percibida.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la controversia en torno al proyecto de centro de datos a través de la lente de la justicia ambiental y social, enfatizando las preocupaciones de la comunidad y el escepticismo hacia las promesas corporativas.





