Una encuesta realizada por el Royal College of Emergency Medicine (RCEM) en la que participaron 2.126 empleados del departamento de emergencias reveló experiencias generalizadas de violencia y abuso por parte de pacientes y el público. Más del 96% de los encuestados informaron haber enfrentado alguna forma de violencia o hostilidad, con un 73% experimentando tales incidentes semanalmente o diariamente. Muchos incidentes involucraron discriminación racial, y algunos empleados describieron haber sido agredidos físicamente, incluida la patada. Menos del 5% del personal se sintió completamente seguro en los departamentos de emergencia, mientras que el 57% se sintió seguro la mayor parte del tiempo. Solo el 41% de los que informaron incidentes creían que su NHS Trust tomó medidas significativas. El RCEM lanzó una campaña 'Safe to Care', enfatizando la necesidad de cambios sistémicos para mejorar la seguridad y abordar factores como largas esperas, hacinamiento y escasez de personal.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la cuestión de la violencia contra el personal de A&E como un fracaso sistémico que requiere una intervención gubernamental urgente.





