El terremoto de magnitud 7.7 sacudió el jueves las montañas Andinas del sur de Perú, causando heridas a al menos dos personas y dañando múltiples estructuras, según funcionarios. m. hora local (18:00 GMT) con su epicentro ubicado a 38 kilómetros (24 millas) al noroeste de Upahuacho, una ciudad en la provincia de Parinacochas dentro de la región de Ayacucho. El foco del terremoto estaba a una profundidad de 66 kilómetros (41 millas). El terremoto se sintió en varias regiones del sur de Perú, incluyendo Ica, Arequipa, Huancavelica, Apurimac y Cusco, así como en Lima, la capital del país.
Luis Vásquez, jefe de Defensa Civil, confirmó que dos personas sufrieron lesiones mientras huían de sus hogares durante el terremoto en Coracora, capital de la provincia de Parinacochas. Los funcionarios notaron daños en 22 casas, seis centros de salud y una escuela repartidos en varios distritos de Ayacucho y Cusco, específicamente en las ciudades de Puquio, Pullo, Coracora, Upahuacho, San Pedro y Pichari. Se informó de caídas de rocas en las laderas cerca de Coracora, según Vásquez. La Armada peruana ha descartado cualquier posibilidad de un tsunami después del terremoto. Los terremotos son frecuentes en Perú debido a su ubicación a lo largo del "Anillo de Fuego" del Pacífico, una zona conocida por la actividad sísmica frecuente.
El terremoto de 9 en la región de Ica resultó en casi 600 muertes. El reciente terremoto se suma a una historia de eventos sísmicos en la región, destacando la vulnerabilidad continua de las comunidades que viven en áreas propensas a tales desastres. Las autoridades han estado trabajando para evaluar la extensión de los daños y garantizar la seguridad de los residentes afectados. Los servicios de emergencia permanecen en alerta máxima, listos para responder a cualquier desarrollo adicional. Los residentes en las áreas afectadas describieron el temblor como intenso, con algunos objetos que caen de los estantes y las paredes se agrietan. A pesar de la gravedad del terremoto, no ha habido informes de importantes colapsos estructurales más allá de los daños ya documentados.
Las autoridades locales han instado a la precaución y aconsejado a los residentes a mantenerse informados a través de canales oficiales para actualizaciones sobre la situación. El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) ha proporcionado información detallada sobre el terremoto, confirmando su magnitud y ubicación. Estos datos ayudan a los científicos a comprender mejor los patrones sísmicos en la región y mejorar las medidas de preparación para eventos futuros. Los investigadores continúan monitoreando el área en busca de signos de réplicas o actividad adicional que puedan representar riesgos para las poblaciones cercanas.
A medida que avanza la investigación sobre el terremoto, los funcionarios se centran en brindar apoyo a los afectados, garantizar el acceso a la atención médica y comenzar el proceso de reconstrucción de la infraestructura dañada. La respuesta de la comunidad ha sido rápida, con voluntarios y personal de emergencia trabajando juntos para ayudar a los necesitados. Se están realizando esfuerzos para asegurar la financiación y los recursos necesarios para la recuperación a largo plazo y la planificación de la resiliencia. El incidente sirve como un recordatorio de la importancia de la preparación para desastres y la necesidad de una inversión continua en infraestructura capaz de soportar eventos sísmicos.
A medida que la región avanza, las lecciones aprendidas de este terremoto informarán las políticas destinadas a reducir el riesgo y mejorar la capacidad de las comunidades para hacer frente a los desafíos futuros.
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