Slobodan Pantelić, un hombre de 57 años de edad, de cerca de Valjevo en Serbia, sufrió una reacción alérgica severa después de ser mordido varias veces por un enjambre de avispas mientras limpiaba su chimenea. El incidente lo dejó inconsciente durante tres días antes de recuperarse en el hospital. Según los informes, el ataque ocurrió el 10 de agosto de 2026, cuando Pantelić subió al techo de su antigua casa familiar para limpiar la chimenea.
Afortunadamente, aterrizó en un montón de paja cercana, evitando lesiones graves por la caída misma. Inmediatamente después, Pantelić experimentó una intensa presión en el pecho y dificultad para respirar. Perdió el conocimiento poco después y permaneció en coma durante tres días. Al despertar, relató la experiencia desgarradora, expresando su incredulidad de que tal incidente casi le hubiera costado la vida. Su esposa le había advertido anteriormente que no subiera al viejo techo debido a su inestabilidad, especialmente con el calor del verano, pero siguió adelante.
En concreto, una de las avispas lo había mordido directamente en la arteria de su cuello, lo que condujo a una rápida propagación del veneno en todo su cuerpo. Esto causó una fuerte caída en la presión arterial, constricción de los vasos sanguíneos y una disminución en los niveles de oxígeno, todo lo cual contribuyó al shock anafiláctico que sufrió. Aunque Pantelić no tenía antecedentes de alergias, su cuerpo reaccionó fuertemente al veneno, destacando la naturaleza impredecible de tales encuentros. Los expertos advierten que agosto marca la temporada alta para las avispas, durante la cual construyen y amplían sus nidos. Estos nidos pueden albergar entre 1,000 y 400 avispas, lo que los hace particularmente peligrosos.
Cuando una avispa pica, libera una feromona que señala a otras avispas para que se unan al ataque, lo que puede dar lugar a múltiples picaduras simultáneamente. Este comportamiento se desencadena típicamente cuando las avispas se sienten amenazadas o perciben que su nido está amenazado. Vladica Stanković, experta de la Sociedad para la Protección de Insectos y Medio Ambiente PosPoskok,, hizo hincapié en el mayor peligro que representan las avispas durante esta época del año.
Tras el incidente, los consejos médicos subrayan la importancia de buscar ayuda inmediata si surgen síntomas como dificultad para respirar, debilidad o pérdida de conciencia después de una picadura de avispa. Para las personas con alergias graves conocidas, es crucial tener un plan de acción de emergencia. Las medidas preventivas incluyen evitar perturbaciones a los nidos de avispas y ser cautelosos alrededor de las áreas donde es probable que se encuentren estos insectos.
Su recuperación pone de relieve la necesidad crítica de conciencia y preparación cuando se trata de amenazas potenciales planteadas por estos insectos.
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