Un reciente estudio, realizado por los investigadores Mauricio Velásquez y Juan Diego Duarte, profesor y estudiante, respectivamente, del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas —Cesed— de la Universidad de Los Andes, reveló que el aumento de la deforestación tras el Acuerdo de Paz con las Farc en 2016 puede deberse a factores diferentes a los que siempre se le han atribuido.
Según Velásquez y Duarte, la narrativa que se ha propagado es que la deforestación aumentó por la falta de presencia del Estado y la tenencia ilegal de la tierra.
Sin embargo, su investigación demostró que la deforestación es una consecuencia del desarrollo económico y la consolidación del Estado en territorios donde el conflicto armado había frenado la expansión de la frontera comercial durante décadas.
“La deforestación en los municipios de la era pospaz no puede entenderse únicamente como un proceso de apropiación criminal de tierras. Es también el resultado del desarrollo rural ordinario”, dice el estudio.
Los tres factores que sustentan su argumento. Para los investigadores, tres condiciones relacionadas con el posconflicto explican el aumento de la deforestación:
El acceso a la tenencia de la tierra: según los investigadores, los bosques ubicados en la frontera agrícola, cuya ocupación por orden de los grupos armados era prohibida, no tienen un precio formal. Por lo que su tala es un mecanismo mediante el cual las comunidades adquieren derechos de propiedad sobre las tierras.
Mercados locales limitados: como en estos municipios había una baja producción cualquier inversión daría retornos muy altos, lo que incentivó aumentar la producción.
Hubo una reducción del riesgo: la desmovilización de las Farc permitió que en zonas donde había un alto riesgo de producir e invertir debido a las presiones que ejercía este grupo, ahora fuera factible.
“La deforestación no tiene por qué considerarse únicamente como una anomalía derivada de la criminalidad. También puede interpretarse como el resultado previsible de una economía con escaso capital y poca competencia que se enfrenta a una reducción repentina del riesgo”, anotan.
Los municipios con más bosque aumentaron sus créditos agropecuarios. El estudio afirma que los municipios con más “baja saturación de la frontera agrícola”, es decir, los que previo al Acuerdo de Paz tenían un historial de créditos agropecuarios muy bajos y una alta superficie de bosque, después del acuerdo aumentaron un 14% su deforestación, solicitaron un 63% más de créditos y aumentaron en un 73% las personas que solicitaban créditos.
No obstante, los investigadores aclararon que aunque los créditos agropecuarios otorgados por Finagro, un banco de segundo piso que irriga recursos a diferentes entidades de crédito a tasas de interés bajas o subsidiadas, aumentaron tras el Acuerdo de Paz, esto no es la causa directa de la deforestación, sino uno de sus impulsores.
Usaron tres bases de datos. Para hacer el estudio, Velásquez y Duarte tomaron los registros de crédito del Finagro, los datos de deforestación del Ideam y una base de datos sobre Vulnerabilidad, Paz y Asuntos Agrarios, mediante la cual mapearon la presencia de las Farc previo al Acuerdo de Paz.
Posteriormente, crearon un indicador llamado “Saturación de la Frontera Productiva” en el que clasificaron a los municipios en niveles de saturación con respecto al historial de créditos agropecuarios y el nivel de cobertura de bosques previo al Acuerdo de Paz y con modelos econométricos compararon qué pasó tras el Acuerdo de Paz en los municipios menos saturados con respecto a los más saturados.
Además, aplicaron controles estadísticos para aislar otras explicaciones. Por ejemplo, controlaron la presencia histórica de las Farc para determinar si la deforestación se debía simplemente a que este grupo se había ido y el modelo demostró que en las zonas con más baja saturación, la ausencia de las Farc deja de ser una causa significativa de la deforestación.
Los investigadores concluyen que como la deforestación tras el Acuerdo de Paz es una consecuencia esperada (por el acceso a la tenencia de la tierra, los mercados locales limitados y la reducción del riesgo), la protección del medio ambiente debía estar ligada a las políticas inmediatas que se deben aplicar tras el Acuerdo, más no cuando ya haya comenzado el crecimiento de la deforestación.
El estudio es un primer borrador, por lo que todavía le falta la revisión de pares para poder ser publicado oficialmente.
Read the full article at La Silla Vacía →