Entrevista no vista
Actriz de registros camaleónicos en teatro, cine y televisión, muy reconocida por los recientes papeles en Aquí no hay quien viva y La que se avecina . Protagoniza Las Troyanas en La Latina de Madrid tras su gran acogida en 2025 en el Teatro Romano de Mérida
La actriz Isabel Ordaz, fotografiada en el Teatro de La Latina, de Madrid.
Actualizado Viernes,
19
junio
2026
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00:14
Un año después de las representaciones en el Teatro Romano de Mérida, Las Troyanas llega a La Latina de Madrid. Hay vértigo, porque el espacio marca mucho, desde luego, a la hora de significar, de proyectar, de contar... Creo que ganaremos en intimidad y que el público disfrutará. Es una obra de un texto maravilloso, que cuenta la historia de Grecia de hace más de 2.400 años pero también la historia del mundo ahora mismo. Desgraciadamente, refleja ese contexto de crueldad al que estamos asistiendo en nuestros días. La gran talla moral del Eurípides de Las Troyanas es que él ya dio la voz y el total protagonismo a las víctimas. Además de meterse en la piel de un personaje tan complejo como Hécuba, con este montaje hace una primera incursión en la adaptación teatral. Yo escribo, y he publicado bastante poesía, además de un libro en prosa y otro de cuentos cortos. Pero, sí, es la primera vez que colaboro en la versión teatral, una versión muy libre, junto a Carlota Ferrer , la directora del espectáculo, poniendo el acento en ese relato de lo femenino, en cómo ve la realidad la mujer. La voz femenina es tan necesaria, dentro y fuera del teatro. Se centra en el pathos , en el dolor, en la emoción, en el cuerpo, en la pérdida, es decir, en la carne real. Es lo que a mí me emociona permanentemente de Hécuba. El héroe masculino nunca habla del dolor, habla de los triunfos, de las derrotas, de lo conquistado y por conquistar, del honor desde la gloria del poder... Pero la mujer baja a la arena, a la tierra. Se podría decir que Eurípides fue un pionero en lo del no a la guerra... [Risas] Ya lo creo. Los dramaturgos entonces solían ser soldados y él estuvo en las guerras del Peloponeso. Y vio en tres dimensiones, en primera persona, la barbarie, el genocidio. En una escena de Las Troyanas , a Hécuba le arrebatan a su nieto y el vencedor lo tira desde la torre más alta, destrozándolo. A un niño pequeño. Y esa atrocidad nos lleva también en el ahora, en nuestro momento, a hacernos las mismas preguntas. ¿Qué amenaza suponía ese pequeño niño para la victoriosa Grecia? ¿Qué amenaza suponían tantos civiles víctimas de Gaza para los victoriosos, llamémosles X? Denunciar todo esto es casi una causa para mí. Me siento honrada de poder decir estas palabras maravillosamente poéticas escritas hace tanto tiempo, pero a la vez con un gran contenido social y político para el presente. Lo acaba que mencionar. Creo que en la concepción de este montaje está muy presente la guerra en Gaza. Sí. No hay que desnaturalizar el origen del relato. Pero es muy fácil hacer asociaciones y, por supuesto, al abordar el texto estábamos muy sensibles y estremecidas de que esto se estuviera repitiendo tantos siglos después. En el mismo Mediterráneo, una vez más cuna de civilización y también cuna de despropósitos y de tanta sangre. Es tal el despropósito, el sindiós. Y ahora estamos en ese momento porque no hay modelos, se ha arrasado con ellos. Los modelos son vulgares y absolutamente crueles y criminales. "No sé si nos domina la indiferencia ante las guerras, quiero creer que no, pero lo que nos rodea nos roba el pensamiento"
Gaza, Ucrania, Irán, Sudán... La lista de conflictos bélicos es interminable. No sé si usted percibe, parafraseando la canción, que la guerra causa cierta indiferencia social. Bueno, vivimos en un momento muy concreto, altamente digitalizado, marcado por el apresuramiento de lo último, de la actualidad última, de la novedad última. Y eso impide dos cosas: tener serenidad y tener un tiempo para la reflexión, para un análisis un poco más serio, algo más profundo, por lo menos. Entonces, no sé si nos domina la indiferencia, quiero creer que no, pero lo que nos rodea nos roba el pensamiento, el tiempo para pensar, para sentirnos de alguna manera involucrados. Y estamos sobrepasados de tragedia, por las imágenes de las teles, por las redes... Este aparatito que tenemos entre tú y yo [señala al teléfono móvil] está cambiando el mundo, las relaciones, el punto de vista, el sentido del tiempo y el espacio, cambiándolo todo. Pero por eso es más necesario aún, claro, alzar las voces, que miremos la realidad con una templanza y un análisis distinto a los intereses me temo que no demasiado limpios que se nos pretende asignar como civilización. El texto de Eurípides es de una gran modernidad también al dar voz a las víctimas. Exacto, en este caso las mujeres y los niños. Y al apuntar a conceptos como el de responsabilidad civil. No todo viene de los dioses, hay una responsabilidad civil, en los políticos, los hombres de Estado, los hombres que tie…
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