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ARCulture4 days ago

In the streets of Germany he experienced strong cultural shocks, but he tells why he stayed: They are usually very loyal people

Carolina Biagiotti, an Argentine woman living in Nuremberg, Germany, recounts her experiences adapting to German culture. She describes an incident where a local woman asked her to turn off her car engine to reduce air pollution, highlighting the Germans' strong environmental consciousness and directness. Carolina reflects on how this initial cultural shock eventually became part of her adjustment to life in Germany. The article also touches on her past life in Argentina, including her struggles balancing work and study before moving abroad.

17 de junio de 2026 13:17 12' minutos de lectura

En las calles de Núremberg, Alemania, Carolina Biagiotti se encontraba junto a su marido esperando en su auto con el motor encendido. Una mujer se acercó y, sin rodeos, les dijo que apagaran el motor porque estaban contaminando innecesariamente el aire. La pareja argentina le pidió disculpas y apagó el vehículo. De inmediato, la señora mostró un buen semblante y siguió su camino.

“Ese fue uno de los impactos a mi llegada: el nivel de cuidado de los espacios públicos y la conciencia ambiental. Los alemanes suelen ser muy directos, a veces puede parecer brusco para nosotros, pero con el tiempo entendí que están corrigiendo una acción que consideran incorrecta y no suele ser algo personal”, dice Carolina, una mujer que en otros tiempos no imaginó que Alemania podría convertirse algún día en su hogar.

Nueva vida en Núremberg, Alemania

La vida antes de Alemania, el punto de quiebre y una llave para volar

Antes de Alemania, la vida de Carolina transcurría entre el trabajo y el estudio. Tenía un terciario en su haber y trabajaba full time. Sin embargo, el deseo de poseer un título universitario vivía en ella y se anotó en la facultad con la ilusión de conquistarlo. No pudo, durante un año y medio hizo malabares para sostener las dos cosas, pero se quedaba dormida en las clases. Salir al alba y regresar a la medianoche tuvo sus costos y, finalmente, comprendió que no era sano ni sostenible.

Dejar la carrera no fue una decisión fácil, y si bien su sueño universitario no murió, jamás imaginó que podría concretarse en Alemania. Varios años atrás, había conocido aquel país gracias a una beca del secundario. Concursó junto a otros jóvenes de diversos colegios y resultó la ganadora: “Cuando me avisaron que había ganado la beca llamé a mis papás para contarles y pensaron que les estaba haciendo un chiste. No podían creer que, entre tantos postulantes, hubiera quedado seleccionada. Fuimos seis estudiantes de Argentina que ganaron el premio”, cuenta.

Carolina Biagiotti

Ese viaje fue un antes y un después, no regresó pensando que quería mudarse a Alemania, pero en ella sí se había despertado una curiosidad por seguir explorando ese nuevo mundo, una fantasía que revivió al sentir que en Argentina era difícil cumplir su sueño.

Investigó sus posibilidades, tramitó los papeles necesarios, se paralizó por el Covid, y cuando sintió que todo estaba perdido, los planetas se alinearon, renunció a su trabajo, y con 23 años arribó en Núremberg , una ciudad histórica de unos 500 mil habitantes en el sur de Alemania.

Un amor que espera, un shock de adultez y un nuevo comienzo: “Me sentía un poco un bicho raro”

Desembarcó en 2021 con miedos e ilusiones, no solo por el nuevo país, sino porque del otro lado del océano aguardaba su novio, compañero de la aventura, que había arribado a Alemania unos meses antes. Llevaban muchas semanas sin verse y se lanzaban a la convivencia por primera vez. Los cambios eran drásticos en varios sentidos y nada estaba garantizado: “Por suerte salió mejor de lo que imaginábamos: el año pasado nos casamos en Argentina”, revela Carolina.

Carolina en las calles de Núremberg.

Para la joven, los primeros días fueron una mezcla de emoción, adrenalina y una sensación constante de estar viviendo algo completamente nuevo. Carolina llegaba al edificio, miraba el buzón de cartas y veía su apellido, Biagiotti, escrito ahí y se emocionaba: “Parece una tontería, pero fue uno de esos momentos que no me voy a olvidar nunca. Sentí una especie de shock de adultez. Era la confirmación de que realmente me había mudado a otro país y que esa nueva vida estaba empezando”, explica.

Pero cuando el romanticismo de la llegada menguó, llegó la inserción al sistema y su burocracia: empadronarse, conseguir una obra social, buscar un médico clínico, abrir una cuenta bancaria y aprender cómo funciona todo.

Una vez instalada, Carolina comenzó la universidad bajo el sistema dual, un camino habitual en Alemania, que combina trabajo y estudio universitario al mismo tiempo: “La propia universidad me becó y me dio la posibilidad de trabajar allí mientras estudiaba”.

“El primer día fue un desafío. Aunque tenía un buen nivel de alemán, me sentía un poco un bicho raro. Era la única estudiante extranjera del aula y las primeras interacciones no fueron fáciles. Con el tiempo eso cambió completamente, pero recuerdo perfecto esa sensación inicial de estar intentando encontrar mi lugar en un entorno totalmente nuevo”.

Calidad de vida en Núremberg y costumbres: “Tuve algunos choques culturales divertidos”

En Núremberg, la calidad de vida se destacó desde el comienzo. A pesar de ser la segunda ciudad más grande de Baviera, Carolina descubrió una urbe abarcable y con un ritmo tranquilo, entre canales, un centro histórico amurallado que parece salido de un cuento y un castillo que domina gran parte de la ciudad. Quedó fascinada por los tranvías pasando por el medio de la ciudad y los edificios medievales…

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La NaciónIndependent🔒Center4 days ago
In the streets of Germany he experienced strong cultural shocks, but he tells why he stayed: They are usually very loyal people

Carolina Biagiotti, an Argentine woman living in Nuremberg, Germany, recounts her experiences adapting to German culture. She describes an incident where a local woman asked her to turn off her car engine to reduce air pollution, highlighting the Germans' strong environmental consciousness and directness. Carolina reflects on how this initial cultural shock eventually became part of her adjustment to life in Germany. The article also touches on her past life in Argentina, including her struggles balancing work and study before moving abroad.

Bias read (Center): The article focuses on cultural adaptation and personal experience without taking a stance on political issues. It presents events and reflections objectively, with no evident ideological framing or biased language.