Si alguien se hubiera pasado los últimos seis meses sin consultar una sola noticia, y regresara ahora de su desconexión, no encontraría en los datos de crecimiento publicados este jueves por el Banco de España nada que le hiciera pensar que en medio ha habido una guerra que ha mantenido en vilo los mercados energéticos. La institución ha mantenido su previsión de mejora del PIB español en el 2,3% para este año, la misma tasa que predijo en marzo, y una décima por encima de la de diciembre. Para 2027 tampoco augura cambios: si todo marcha como espera, el repunte sería del 1,7%. Las sombras, no obstante, siguen proyectándose sobre el mercado de la vivienda.
La entidad reconoce que el deterioro del contexto internacional implicaría un menor ritmo de crecimiento de la actividad en ambos años, pero cree que ese impacto adverso se verá contrarrestado por distintos factores. En el caso de 2026, salva los muebles una evolución de la actividad en el segundo trimestre “algo superior a la prevista en marzo”. Y en 2027, por un mayor crecimiento de la población debido a que los supuestos demográficos que ahora maneja “incorporan una previsión de flujos migratorios más elevada que la contemplada previamente ”.
La previsión llega solo un día antes de que Estados Unidos e Irán firmen un acuerdo de paz muy esperado, después de más de tres meses de hostilidades. Pero las proyecciones se cerraron el pasado 27 de mayo, por lo que no incluyen los últimos acontecimientos geopolíticos, que podrían empujar aún más al alza la economía si el barril de petróleo continúa abaratándose y el comercio energético se restablece más rápido de lo anticipado. En cualquier caso, el contraste con la zona euro es patente: los Veintiuno solo crecerán, según el supervisor, un 0,8% en 2026, prácticamente un tercio de lo que lo hará España.
Así lo ha recordado el director general del Banco de España, David López Salido, durante la presentación del informe este jueves en Madrid. “España contrasta como un país con mayor dinamismo, frente a otros como Francia, Alemania o Italia que muestran mayor agotamiento en su fase de crecimiento”.
A la continuidad del crecimiento español contribuye el dato de PIB del comienzo de año, que se expandió a un ritmo del 0,6%, propiciando una inercia favorable. “A pesar del deterioro del contexto internacional, la economía española mantuvo un sólido ritmo de crecimiento en el primer trimestre de 2026, si bien evidenció signos de desaceleración”, apunta el texto.
De cara al segundo trimestre, los modelos de previsión del Banco de España apuntan a que el PIB podría mantener ese ritmo de crucero: los cálculos hablan de un avance de entre el 0,5% y el 0,6% respecto al primer trimestre. El empleo seguiría impulsando la actividad, con la tasa de paro cayendo del 10,5% de 2025 al 10% en 2026 y al 9,8% en 2027.
Las cifras de crecimiento para España presentadas este jueves se mueven en un rango cercano al estimado por otros organismos. Bruselas es ligeramente más optimista, y apuesta por una mejora del 2,4% en el conjunto de 2026 . Mientras que el FMI (2,1%) y la OCDE (2,2%, lo mismo que da de momento el Gobierno), se mueven algo por debajo. Todos coinciden, sin embargo, en que la progresión será superior al 2%.
Distinto es el mensaje sobre la inflación. El Banco de España eleva del 3% al 3,6% su previsión de crecimiento medio de los precios para este año, y suma una décima a la de 2027, hasta el 2,6%. Lo achaca al encarecimiento de la energía, así como a los mayores precios de los bienes industriales no energéticos y de los servicios.
La brecha con la zona euro, en este caso, tiende a ampliarse, afectando a la competitividad de las empresas. “Se acentúa por un potente crecimiento de la demanda por turismo y ocio”, ha asegurado López Salido, que mostró su preocupación por el hecho de que es en la inflación subyacente, la más difícil de hacer retroceder, donde más aumenta el diferencial con los socios europeos.
La vivienda, un problema “estructural”
Junto a las proyecciones, el Banco de España ha publicado este jueves su informe anual de 2025, un texto extenso, de más de 300 páginas, donde la vivienda goza de gran protagonismo. En él explica, entre otras cosas, que la oferta no está siguiendo el ritmo de la demanda, con la creación neta de hogares superando ampliamente las nuevas construcciones. Ello ha generado un déficit que el Banco de España cifra en 750.000 viviendas entre 2021 y 2025. La mitad de esa carencia se concentra en seis provincias: Madrid, Barcelona, Alicante, Valencia, Murcia y Málaga. Y la tendencia, lejos de mejorar, empeora año a año . “Ese déficit va a aumentar. Lo que vemos en los datos no es muy halagüeño, ni en el sector privado ni en el público”, ha advertido López Salido.
Pese a los continuos incrementos de precios que acumulan las estadísticas inmobiliarias mes tras mes, el Banco de España no aprecia signos de burbuja. “Los indicadores de riesgos y vulnerabilidades para la estabilidad no apuntan a la acum…
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