Así lo informó el Dane en su informe de pobreza monetaria de 2025, publicado más de un mes antes de la fecha habitual. La cifra cayó casi cuatro puntos frente al 31,8 % registrado en 2024. Además, la pobreza extrema, que había disminuido más lentamente y aún no se había recuperado completamente de la pandemia, llegó a un mínimo histórico de 9,6 %.
¿Qué es la pobreza monetaria? La pobreza monetaria es una medición simple: calcula la cantidad de personas que tienen un ingreso per cápita inferior a un umbral determinado. Para ello utiliza dos líneas. La línea de pobreza monetaria —que estima cuánto dinero necesita una persona para mantener unas condiciones de vida consideradas dignas— se ubicó en 482 mil pesos mensuales por persona; y la de pobreza monetaria extrema —que mide cuánto necesita para cubrir únicamente sus necesidades básicas de subsistencia— quedó en 236 mil pesos.
La publicación cae a una semana de la segunda vuelta. La pobreza monetaria suele publicarse a finales de julio, pero esta vez el dato se adelantó más de un mes y coincide con el periodo electoral. En 2024, por ejemplo, los datos de pobreza extrema de 2023 se divulgaron justo antes del discurso del 20 de julio del presidente Petro, que hizo énfasis en ese indicador durante su intervención.
Este es uno de los principales legados que busca reivindicar el gobierno de Petro. Aunque muchos expertos señalan que esta reducción de la pobreza responde a una tendencia que viene desde antes de este gobierno, también es una bandera política importante y un argumento a favor de quienes defienden las políticas de redistribución impulsadas por el presidente.
“Es nuestro mayor logro”, dijo Petro. El presidente envió un mensaje de voz por su canal oficial de WhatsApp celebrando la cifra: “Cerca de 4 millones de personas han salido de la pobreza monitaria en los 4 años de este gobierno, aun nos faltan los meses de salario vital. Este es nuestro mayor logro, de más dignidad, para todas y todos ustedes”, dijo a sus 519 mil inscritos por ese canal.
Esta vez no fue Bogotá la ciudad que más aportó a la reducción. En los últimos dos años, buena parte de la caída de la pobreza se había concentrado en la capital. Aunque Bogotá sigue registrando una de las reducciones más altas, en esta ocasión Medellín la superó y otras ciudades, como Santa Marta, también mostraron descensos importantes.
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