Un portavoz de Mark Zuckerberg confirmó que su yate, Launchpad, no recibió una llamada de asistencia marítima de un pequeño bote que se quedó sin combustible frente a la costa de Alaska. La Guardia Costera de Estados Unidos, y para cuando su tripulación accedió al canal de radio correspondiente, otro buque ya había proporcionado ayuda. El incidente ocurrió la semana pasada, y el bote fue remolcado con éxito a la bahía Farragut en el sureste de Alaska por el crucero Wilderness Legacy, que lo repostó. El evento se desarrolló en las primeras horas de la mañana, cuando el pequeño bote, que estaba operando en las aguas cerca de Juneau, perdió energía y envió una llamada de socorro.
La Guardia Costera transmitió el mensaje a los buques cercanos, incluido el yate de Zuckerberg, que se encontraba en las proximidades. Sin embargo, la tripulación del yate no pudo detectar la transmisión, a pesar de estar más cerca que el Wilderness Legacy. Un pasajero a bordo del Wilderness Legacy, Michael Love, compartió su cuenta en Bluesky, describiendo cómo se llevó a cabo la operación de rescate después de que la Guardia Costera intentó llegar al yate de Zuckerberg varias veces.
En cambio, estaban en un crucero más pequeño, también llamado Wilderness Legacy, que había sido fletado para un viaje familiar. El portavoz enfatizó que el bote no estaba en peligro inmediato y que la Guardia Costera había evaluado la situación antes de iniciar la llamada de asistencia. Cuando el yate finalmente accedió al canal de radio correcto, el esfuerzo de rescate ya había concluido. Según el portavoz, la tripulación del yate tuvo dificultades para identificar la llamada de socorro porque se emitió en una frecuencia diferente a la que estaban monitoreando. Esto llevó a un retraso en la respuesta, a pesar de que el buque estaba físicamente más cerca del bote.
El portavoz agregó que la compañía expresó su gratitud por la seguridad de todos los involucrados y reiteró que no se tomarían más medidas con respecto al incidente. El incidente ha provocado discusiones entre las autoridades locales y expertos marítimos. Algunos han cuestionado si el yate debería haber estado equipado con sistemas de comunicación adicionales para garantizar una respuesta rápida a tales llamadas. Otros han señalado que el protocolo de la Guardia Costera para retransmitir señales de socorro incluye múltiples intentos de confirmar la recepción, especialmente cuando se sabe que un buque está cerca.
Recientemente testificó en un juicio de alto perfil sobre las acusaciones de que las principales plataformas de redes sociales contribuyen a la adicción infantil. El caso, en curso en Los Ángeles, involucra afirmaciones de que compañías como Meta no han abordado adecuadamente la naturaleza adictiva de sus productos. Durante la audiencia, los fiscales presionaron a Zuckerberg sobre si creía que las prácticas de su compañía podrían conducir a resultados dañinos para los usuarios jóvenes. Su testimonio ha recibido apoyo y críticas de grupos de defensa y analistas de la industria.
A medida que continúa el juicio, el incidente marítimo que involucra el yate de Zuckerberg se ha convertido en un punto de interés público, destacando la intersección de la conducta personal y la responsabilidad corporativa. Si bien el resultado de los procedimientos legales sigue siendo incierto, el incidente en sí mismo subraya las complejidades de la vida moderna, donde las acciones privadas pueden intersecarse con preocupaciones sociales más amplias.
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