El presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, firmó las enmiendas constitucionales que extienden su presidencia por dos años, terminando en 2030. Los cambios eliminan las elecciones presidenciales directas y permiten al parlamento nombrar al presidente, eliminando efectivamente los límites de mandato. Estas reformas, descritas como un "golpe constitucional" por los críticos, han provocado una fuerte condena de la oposición, que argumenta que consolidan el control del Zanu-PF sobre el poder. La legislación pasó por ambas cámaras del parlamento y fue finalizada por la Asamblea Nacional. Mnangagwa, conocido por sus tácticas autoritarias, asumió el poder en 2017 después de expulsar al líder de larga data Robert Mugabe.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca los cambios constitucionales como legalmente justificados y los presenta como un proceso legislativo formal, enfatizando la autoridad del gobierno y la legitimidad del liderazgo de Mnangagwa.



