El cuerpo de una mujer británica fue descubierto en una maleta en un edificio abandonado en el distrito de Kypseli de Atenas el 18 de julio. La víctima, nacida en febrero de 1988, fue identificada por la oficina de Interpol en Washington después de un aviso internacional. Las verificaciones iniciales de huellas dactilares con la base de datos nacional de Grecia fracasaron, pero el análisis de ADN descartó conexiones con personas desaparecidas cuyos familiares habían proporcionado muestras. La investigación dio un giro cuando se encontró a la mujer con pantalones cortos con el logotipo de una universidad francesa, lo que provocó que los canales policiales internacionales fueran alertados. El lunes por la noche, Interpol confirmó que era una mujer británica de 38 años con iniciales ER. Los investigadores creen que entró recientemente en Grecia desde Chipre y ahora están rastreando sus movimientos, incluidos posibles compañeros de viaje y reservas de alojamiento. También están colaborando con las autoridades chipriotas y considerando la posibilidad de que viviera en los Estados Unidos, lo que podría explicar por qué sus datos biométricos se almacenaron en un sistema estadounidense.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato fáctico de un proceso de identificación forense que involucra la cooperación internacional entre las autoridades griegas, francesas y estadounidenses.





