El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky anunció el 12 de agosto de 2026 que las fuerzas armadas de su país habían recuperado 745 kilómetros cuadrados de territorio previamente ocupado por las fuerzas rusas durante una operación de "precisión" este año. Las áreas recuperadas abarcan un tramo de 60 kilómetros cerca de la frontera de las regiones de Dnipropetrovsk, Donetsk y Zaporizhia, donde se cruzan las tres divisiones administrativas.
Según las últimas evaluaciones del campo de batalla, la operación se dirigió a infraestructuras críticas como centros logísticos e instalaciones energéticas, con el objetivo de interrumpir las líneas de suministro rusas y debilitar su capacidad operativa. El ejército ucraniano ha intensificado los esfuerzos para presionar el esfuerzo de guerra de Moscú en los últimos meses, realizando contraataques a lo largo de segmentos del frente de 1.200 kilómetros. Estas acciones se alinean con objetivos estratégicos más amplios para recuperar territorios perdidos y desafiar los avances rusos en el este. La operación supuestamente involucró ataques coordinados utilizando drones y fuerzas terrestres, con evidencia visual compartida a través de plataformas de redes sociales.
Un mapa detallado del campo de batalla compilado por el grupo de inteligencia de código abierto ucraniano DeepState indica que gran parte del área reclamada permanece en una llamada "zona gris", un espacio disputado donde ninguna de las partes tiene el control total. Algunas partes del territorio todavía están marcadas como bajo ocupación rusa, lo que sugiere que mientras las fuerzas ucranianas han recuperado la autoridad nominal sobre ciertos asentamientos, la situación en el terreno sigue siendo fluida. El mapa destaca los desafíos en curso para consolidar las ganancias y asegurar la estabilidad a largo plazo en la región.
Funcionarios militares ucranianos publicaron un videoclip que muestra imágenes capturadas por drones, que muestran a las tropas ucranianas levantando la bandera nacional en las ciudades liberadas. Si bien las imágenes parecen apoyar las afirmaciones de Zelensky, la verificación independiente por parte de medios internacionales como Reuters resultó difícil debido al acceso limitado a las zonas de conflicto. La autenticidad de las imágenes sigue sin confirmarse, lo que subraya la complejidad de informar desde áreas de combate activas. Los analistas sugieren que el progreso militar ruso se ha ralentizado significativamente en gran parte del frente este año, a pesar de los continuos esfuerzos por avanzar hacia centros urbanos clave en la región de Donetsk.
Este cambio refleja tanto los ajustes tácticos por parte de las fuerzas ucranianas como las limitaciones logísticas que enfrenta Moscú. Sin embargo, las fuerzas rusas continúan presionando hacia el este, apuntando a las principales ciudades e intentando consolidar el control sobre activos económicos e industriales vitales. Moscú ha pedido repetidamente a Kiev que renuncie a las partes restantes de la región de Donetsk, una demanda que sigue siendo firmemente rechazada por las autoridades ucranianas. La disputa por el control territorial subraya las tensiones geopolíticas cada vez más profundas entre las dos naciones, con cada lado tratando de afirmar el dominio sobre ubicaciones estratégicas.
La reciente operación representa otro paso en la campaña más amplia de Ucrania para recuperar la soberanía sobre sus territorios orientales, incluso mientras la guerra continúa evolucionando de manera impredecible.
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