Alemania, el mayor consumidor de carbón para la producción de electricidad en Europa y cuarto a nivel mundial después de China, India y Estados Unidos, se ha comprometido a eliminar el carbón por completo para 2038, con el lignito (un tipo de carbón blando altamente contaminante) previsto para 2030. Actualmente, alrededor del 20% de la electricidad de Alemania proviene del carbón, pero el país apunta a la transición a fuentes de energía renovables como el viento y el sol, que ya representan más de la mitad de su generación de electricidad. Para respaldar este cambio, Alemania planea aumentar la dependencia del gas natural, que emite menos dióxido de carbono que el carbón. Sin embargo, los recientes aumentos mundiales de precios del gas natural debido a tensiones geopolíticas, como las entre Estados Unidos, Israel e Irán, han llevado a varios países a reconsiderar el carbón como fuente de energía. Japón ha relajado las regulaciones para permitir más operaciones de plantas de carbón, Italia ha pospuesto el cierre de sus plantas de carbón restantes en 2038 e India ha retrasado el cierre hasta ahora.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta ambas perspectivas, económica y ambiental, sin favorecer abiertamente a un lado, e incluye citas de representantes de la industria (como LEAG) que apoyan el mantenimiento del uso del carbón para la seguridad energética y de expertos ambientales (como Hauke Hermann) que se oponen al aumento del uso del carbón.






