Zorica Brunclik y Miroljub Aranđelović Kemiš, conocidos artistas serbios que se han convertido en iconos espirituales y emocionales de nuestra escena cultural, tienen una historia llena de momentos dramáticos, destinos inesperados y amores profundos.
La relación entre Zorice Brunclik y Kemiša comenzó en la época en que eran colegas, pero pronto se convirtió en algo más. El primer período fue de antipatía, irresponsabilidad y acontecimientos inesperados. Zorica, que en ese momento era considerada como una joven y ambiciosa artista, no podía soportar a Kemiševe como una persona que no le correspondía.
Se suponía que Zorica era la única que había dado el primer paso hacia una relación cercana. Sin embargo, en un momento dado, mientras esperaba el concierto, se encontró con Kemiša en una caja de armónicos, rodeada de diez bellas chicas. En ese momento, Zorica llegó valientemente y le preguntó: "¿Qué vas a hacer con mi marido?" Así que comenzó una historia dramática que eventualmente provocaría su ruptura.
Esta dramática escena no fue el último acontecimiento que afectó a su relación. En París en 1980, su relación se produjo cuando ambos fueron transportados a los principales conciertos, aunque se hospedaron en diferentes hoteles. Las siguientes dos semanas resultaron ser una situación inusual, cuando Zorica fue al aeropuerto de Sačeka, y allí se encontró con Kemiševu, su nueva amiga de Beča y su novia.
Zorica no pudo regresar a casa porque estaba allí esperando a su madre y a sus tres hijos, y su padre ya había abandonado la idea de ir a un concierto debido a los anuncios anteriores de que iba a casarse con una nueva pareja.
U toku noctne vožnje, doživeli su completamente bizarre moment when they were stopped by a policeman. Na njihovo zaprepašćenje, on ih nije kaznio, već ih je zamolio da ga povezu do zubara because they tropez nesnosne bolove! Después de su arresto, Kemiš se las arregló para, con la ayuda de un amigo, realizar un discreto alojamiento en un hotel. Aunque le había prometido que se quedaría en casa hasta que ella no pasara, Kemiš se puso a trabajar en la recepción.
Así comenzó una de las historias de amor más duraderas y bellas del escenario. Su matrimonio, celebrado hace 40 años, se convirtió en un símbolo de unión espiritual y emocional, y su historia se convirtió en una inspiración para muchos.
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