El jueves por la noche se incendió una réplica de una mezquita en un barrio leal cerca de Belfast, Irlanda del Norte, antes de que la policía pudiera eliminarla. Las autoridades describieron el acto como una expresión de odio, condenado por políticos de toda la región. El incidente ocurrió en medio de tensiones tras la violencia contra los inmigrantes en Belfast. La réplica, colocada en una estructura de madera alta, estaba destinada a ser quemada frente a una gran multitud el viernes, pero se encendió antes cuando la policía se preparaba para desmantelarla. El jefe de policía Norman Haslett declaró que tales crímenes de odio no tienen lugar en la sociedad y no serían tolerados. Un hombre de 56 años acusado de incitar al odio debe comparecer en el tribunal el viernes. La ministra británica de Irlanda del Norte, Hilary Benn, calificó el evento como "repulsivo y cobarde". Los símbolos antiinmigrantes a veces han reemplazado las imágenes de políticos católicos irlandeses y los lemas anti-católicos en algunas hogueras.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta el incidente como un crimen de odio condenado por las autoridades y los políticos de toda la región.






