A pesar de las campañas de concienciación y programas de capacitación generalizados, el miedo sigue impidiendo que muchas personas brinden primeros auxilios inmediatos durante emergencias como un paro cardíaco. Según Tina Jakopič Aškerc de la Cruz Roja, una de las principales razones por las que las personas dudan en actuar es la creencia de que podrían hacer daño o empeorar las cosas.
Ella señaló que después de cuatro minutos sin RCP, puede ocurrir daño cerebral irreversible, y después de diez minutos, el individuo puede considerarse neurológicamente muerto, lo que hace imposible la recuperación. "Cada segundo cuenta", dijo, enfatizando la importancia de actuar de inmediato. Incluso si alguien no conoce todos los pasos, simplemente acercarse a la persona, verificar su capacidad de respuesta y llamar a los servicios de emergencia puede hacer una diferencia crucial. El proceso de proporcionar primeros auxilios comienza con garantizar la seguridad tanto del rescatador como de la víctima. Si la persona no responde y no respira normalmente, el primer paso es inclinar la cabeza hacia atrás y levantar la barbilla para abrir las vías respiratorias.
En los casos en que el individuo es un niño que ha dejado de respirar debido a la asfixia, el enfoque difiere ligeramente. En lugar de comenzar con compresiones en el pecho, se dan cinco respiraciones iniciales para proporcionar oxígeno. Para los niños más pequeños, las compresiones se realizan con una mano, mientras que para los bebés, se utilizan dos dedos o pulgares cruzados sobre la palma.
Si se sospecha que la persona está asfixiada, se administran cinco golpes firmes en la espalda entre los omóplatos antes de proceder con la maniobra de Heimlich, que implica empujes abdominales para desalojar el objeto que bloquea la vía aérea. Reconocer los signos de un accidente cerebrovascular es otra habilidad vital. Jakopič Aškerc recomendó recordar el acrónimo GROM, que significa Goed (habla), Ročna (brazo), Obrat (cara) y Minuta (minuto). Si una persona no puede entender el habla o hablar claramente, no puede levantar los brazos o exhibe asimetría facial, estas son señales de advertencia de un posible accidente cerebrovascular.
A pesar de la complejidad de estos procedimientos, Jakopič Aškerc enfatizó que incluso una intervención mínima puede salvar vidas. Si no sabes nada, simplemente acude a la persona, mantente tranquilo y llama al 112, aconsejó. El mensaje clave es que la intervención temprana aumenta la probabilidad de supervivencia, y la vacilación puede conducir a resultados trágicos.
Los esfuerzos para mejorar la comprensión pública de los primeros auxilios están en curso, con los medios de comunicación y las plataformas educativas que juegan un papel importante en la difusión de esta información. Sin embargo, los desafíos permanecen para garantizar que todos se sientan capaces de intervenir durante una emergencia. El énfasis continuo en las habilidades prácticas y la tranquilidad psicológica es esencial para cerrar la brecha entre la conciencia y la acción. A medida que más personas se familiaricen con las técnicas requeridas para un primer auxilio efectivo, la esperanza es que menos vidas se pierdan debido a la respuesta tardía. El mensaje es claro: conocer las habilidades básicas de soporte vital puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
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