Antes de la cumbre de la OTAN en Ankara, las autoridades turcas realizaron redadas en múltiples provincias, arrestando a numerosas personas, incluidos periodistas, científicos y miembros de grupos de izquierda, según los medios y sindicatos turcos. El gobierno había intensificado las medidas de seguridad antes de la cumbre del 7-8 de julio, describiendo las redadas como parte de las investigaciones antiterroristas. Los críticos argumentan que las operaciones tienen como objetivo reprimir las protestas. La agencia de noticias estatal Anadolu informó que 39 sospechosos fueron arrestados durante redadas dirigidas al ala juvenil de un grupo de izquierda prohibido, mientras que otra operación en la provincia de Kocaeli detuvo a 28 presuntos extremistas. Las autoridades incautaron municiones y prohibieron materiales digitales. La Asociación de Periodistas Turcos y el Sindicato de Abogados Progresistas pidieron la liberación de periodistas detenidos, condenando las redadas como violaciones de la libertad de prensa e intentos de intimidar a la disidencia.
Lectura del sesgo (Izquierda): El artículo enmarca los arrestos como un intento de reprimir la disidencia y restringir la libertad de prensa, alineándose con las críticas de izquierda. Destaca las acciones de los críticos y las organizaciones progresistas, enfatizando la supresión de las voces de oposición en lugar de centrarse únicamente en las declaraciones del gobierno.





