El número de muertos por el reciente desastre en los Himalayas ha aumentado a casi 800, según informes de Nepal y China. La catástrofe fue provocada por un colapso glacial que desató un flujo masivo de escombros, arrasando casas, infraestructura y comunidades enteras. Hasta la última actualización, las autoridades de gestión de desastres de Nepal han recuperado 781 cuerpos, mientras que los funcionarios chinos confirmaron la recuperación de 16 víctimas en la región suroeste del Tíbet bajo su administración. Las víctimas fueron llevadas muchos kilómetros río abajo por la fuerza de las aguas de la inundación.
Los equipos de rescate en Nepal encontraron la mayoría de los fallecidos en el distrito de Chitwan, cerca de la frontera con la India, a docenas de kilómetros por debajo del epicentro del desastre. Según cifras oficiales, aproximadamente 2.500 personas siguen desaparecidas en Nepal, incluidos 589 extranjeros. Cuando se combina con el número de personas desaparecidas en el Tíbet, el esfuerzo total de búsqueda continúa para alrededor de 3.000 personas. La situación en la zona afectada sigue tensa en el cuarto día desde el incidente. Las agencias de respuesta a desastres de Nepal han emitido advertencias a los residentes de los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading sobre la posibilidad de nuevas inundaciones del río Bhotekoshi.
El río sigue siendo una amenaza, con las autoridades advirtiendo contra la complacencia. Los esfuerzos de ayuda internacional de la India y China han comenzado a llegar a la región. Los equipos de expertos están ayudando con las operaciones de rescate en una planta hidroeléctrica a lo largo del río Trishuli. Están trabajando para localizar a los trabajadores que aún pueden estar atrapados dentro de túneles que han sido parcialmente enterrados por deslizamientos de rocas. Estos esfuerzos destacan la respuesta internacional coordinada a la crisis en desarrollo, aunque persisten los desafíos debido al terreno remoto y accidentado.
El desastre se está relacionando con el cambio climático, con científicos que apuntan al derretimiento acelerado de los glaciares en la región del Himalaya. Un colapso glacial provocó el deslizamiento de tierra catastrófico, que se convirtió en una destructiva inundación repentina. Este tipo de evento se está volviendo más frecuente a medida que aumentan las temperaturas globales, lo que lleva a una mayor inestabilidad en las regiones montañosas. Los investigadores chinos notaron que la ola de lodo llegó al cruce fronterizo en Gyirong dentro de seis a siete minutos después de su origen. La velocidad y la intensidad del flujo subrayaron la gravedad del impacto en las comunidades locales.
Los expertos en medio ambiente advierten que el rápido retroceso de los glaciares está contribuyendo a aumentar los riesgos de deslizamientos de tierra y otros peligros geológicos. Los glaciares del Himalaya, que sirven como fuentes críticas de agua para millones de personas, se están reduciendo a un ritmo alarmante. Este fenómeno no solo amenaza los ecosistemas, sino que también aumenta la probabilidad de desastres naturales repentinos y devastadores. La tragedia actual sirve como un sombrío recordatorio de las crecientes consecuencias del cambio climático, especialmente en las zonas montañosas vulnerables.
La cooperación internacional desempeñará un papel crucial en el proceso de recuperación, con evaluaciones en curso de los impactos ambientales y humanitarios.Las implicaciones a largo plazo de este desastre podrían extenderse más allá de la crisis inmediata, influyendo en las políticas relacionadas con la preparación para desastres y la adaptación al clima en la región.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor