El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha adoptado una política agresiva contra la delincuencia, describiendo a todos los delincuentes y terroristas como personas que deben ser tratadas como terroristas. Su estrategia incluye aislar a los peores delincuentes de las cárceles públicas en un mundo abierto, y llevar a cabo reformas sostenibles. El gobierno actual ha aprobado más de 90 decretos y promete 10.000 millones de dólares para la salud, la economía y la seguridad. De la Espriella también ha anunciado objetivos para la eliminación de las organizaciones criminales y la reducción de las drogas ilegales. Su campaña es la transformación de las cárceles sostenibles, con referencia al modelo de El Salvador.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enfatiza una política agresiva y dura contra la delincuencia, usando terminología que fomenta el miedo y la peligrosidad moral.






