Ethel Caterham, la persona viva más vieja del mundo, celebró su 117 cumpleaños en su hogar de cuidado en Lightwater, Surrey, rodeada de familiares y amigos. Nacida el 21 de agosto de 1909, en Shipton Bellinger, Hampshire, creció en Tidworth, Wiltshire, como la segunda más joven de ocho hermanos. Su hermana, Gladys Babilas, también alcanzó el estatus de centenaria, alcanzando los 104 años. La notable vida de la señora Caterham incluye presenciar importantes eventos históricos como dos guerras mundiales, la crisis de los misiles cubanos, el primer aterrizaje en la Luna y la caída del Muro de Berlín. Continuó conduciendo hasta la edad de 97 años y sobrevivió a la pandemia global en 2020.
La longevidad de Caterham se ha extendido por seis monarcas británicos y 28 primeros ministros. Se convirtió en la persona viva más vieja en abril de 2025 tras el fallecimiento de la monja brasileña Hermana Inah Canabarro Lucas, quien vivió hasta los 116 años. Durante una visita a su hogar de cuidado en septiembre de 2024, el rey Carlos III se reunió con la señora Caterham, quien entonces estaba celebrando su 116 cumpleaños. El encuentro incluyó un momento en que el rey le tomó la mano mientras se presentaba. La señora Caterham recordó la investidura de Charles como príncipe de Gales en 1969, señalando cómo las mujeres jóvenes fueron cautivadas por él en ese momento.
Caterham tenía casi 36 años cuando ocurrió el evento devastador. Tres días después, se lanzó la segunda bomba atómica sobre Nagasaki, lo que resultó en más de 226,000 muertes combinadas. El presidente de Estados Unidos John F. Kennedy en 1963. En 1969, cuando se acercaba a su 60 cumpleaños, vio a Neil Armstrong dar los primeros pasos en la Luna, un logro que captó la atención de millones en todo el mundo. La caída del Muro de Berlín en 1989 marcó otro capítulo significativo en su vida. En ese momento, la señora Caterham tenía 80 años, habiendo vivido la división de Berlín Este y Oeste desde su creación.
Caterham fue una de las pocas personas que quedaron en el reinado del rey Eduardo VII, que reinó hasta 1910, lo que la convierte en una de las últimas personas que lo conocieron personalmente. Después de Eduardo VII, fue testigo de los reinados de Jorge V, Eduardo VIII, Jorge VI, la reina Isabel II y ahora el rey Carlos III. A lo largo de su vida, la señora Caterham se mantuvo activa y comprometida. Dejó de conducir a los 97 años, pero continuó participando en actividades sociales. Su resistencia durante la pandemia demostró su fuerza duradera. En los últimos años, ha adoptado nuevas experiencias, incluyendo conocer al rey e incluso acariciar a una llama.
Estos momentos, descritos por ella como "primeros", resaltan su capacidad para permanecer conectada con el mundo a pesar de su avanzada edad. Al mirar hacia adelante a las celebraciones futuras, la señora Caterham expresó optimismo sobre lo que le espera. Su viaje a través de la historia, hitos personales y encuentros cercanos con líderes mundiales subraya la naturaleza extraordinaria de su existencia. Con su legado firmemente arraigado en la memoria personal y colectiva, Ethel Caterham continúa inspirando admiración y curiosidad en todo el mundo.
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